Hoy en Revista Dosis

SC Johnson anunció hoy una donación de 25.000 unidades de repelentes de mosquitos para ayudar a proteger a las familias en Argentina y Paraguay. La empresa también amplió su programa educativo Chau Mosquito con capacitación virtual para llegar a un mayor número de personas durante la pandemia COVID-19.

 

"El dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos pueden afectar la vida de las personas y las comunidades", dijo Alan VanderMolen, Vicepresidente Senior y Jefe de Comunicaciones en SC Johnson

 

"Estamos comprometidos con un mundo más saludable al ayudar a las familias a través de donaciones de productos e información educativa para reducir significativamente el impacto de las enfermedades transmitidas por mosquitos en las familias".

 

SC Johnson se comprometió con las organizaciones civiles Edupas, Fundación Mundo Sano y Fundación Dequení para entregar los productos donados y el programa educativo en línea Chau Mosquito. Lanzado en 2016, el programa Chau Mosquito proporciona información útil sobre cómo las familias pueden prevenir las picaduras de mosquitos y reducir la transmisión de enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue, el Zika, el chikungunya y la fiebre amarilla. Más de 5.000 líderes comunitarios, docentes, médicos y profesionales de la salud pública han sido capacitados y 900.000 familias en Argentina, Paraguay y Uruguay se han beneficiado de los recursos educativos de Chau Mosquito y un millón de unidades de repelentes e insecticidas personales donados.

Para obtener más información, visite www.chaumosquito.com.

Luego de que a principios de este mes algunos países europeos cuestionaran la aplicación de la vacuna elaborada por el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford en adultos mayores y esta semana se conocieran casos de de trombosis y coágulos sanguíneos en personas que habían sido vacunadas con esa formulación, hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que no hay razón para no usarla.

Asimismo, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ayer se pronunció acerca de la decisión de la Autoridad Sanitaria Danesa de detener su campaña de vacunación con la vacuna COVID-19 AstraZeneca por los eventos de trombosis mencionados.

Actualmente, no hay indicios de que la vacunación haya causado estas afecciones, que no figuran como efectos secundarios de esta vacuna. La posición del comité de seguridad de la EMA es que los beneficios de la vacuna continúan superando sus riesgos y la vacuna puede continuar administrándose mientras se está investigando los casos de eventos tromboembólicos”, informó el organismo en un comunicado. Ya se están revisando todos los casos de eventos troboembólicos y otras afecciones relacionadas con los coágulos de sangre, notificados después de la vacunación con la vacuna COVID-19 AstraZeneca", agregaron.

 

En tanto desde el laboratorio informaron que un análisis de sus datos de seguridad de más de 10 millones de registros “no ha mostrado evidencia de un mayor riesgo de embolia pulmonar o trombosis venosa profunda en ningún grupo de edad definido, género, lote o en ningún país en particular con la Vacuna COVID-19 AstraZeneca”. “De hecho, el número observado de este tipo de eventos es significativamente menor en los vacunados que lo que cabría esperar entre la población general”, reforzaron en un parte de prensa difundido por la compañía.

“En nuestro país, la vacuna COVID-19 AstraZeneca fue autorizada como producto para uso de emergencia el 30 de diciembre por la Anmat. Se puede administrar en mayores de 60 años, porque se siguió la recomendación de la OMS en base a evidencias que demuestran que la vacuna tiene un perfil seguro”, afirma la doctora Ángela Gentile, miembro de la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas de la Argentina en oportunidad de que se pusiera en duda la seguridad de la formulación en adultos mayores.

 

Al país arribaron el 17 de febrero 580 mil dosis de la vacuna Covishield, la formulación de AstraZeneca/Oxford fabricada en India (el 9 de ese mismo mes las autoridades sanitarias habían autorizado su uso de emergencia) y según informaron desde la cartera sanitaria, al día de hoy fueron distribuidas 547.500 dosis y aplicadas 468.061, tal como figura en el Registro Federal de Vacunación Nominalizado Nomivac.

La vacuna Covishield se produce en el Serum Institute de la India a partir de un acuerdo de colaboración en el contexto de una transferencia tecnológica del laboratorio anglosueco y la universidad británica. El Estado argentino acordó la adquisición de un total de 1.160.000 dosis. Otras 580 mil llegarían en el transcurso de este mes en una aerolínea privada.

 

 

Son 2.043 bonaerenses que están en lista de espera para un trasplante de riñón, 11 mil que se encuentran en diálisis, y alrededor de 1.700.000 personas que tienen algún grado de insuficiencia renal. Frente a estas cifras y en el marco del Día Mundial del Riñón que se conmemora mañana, el Ministerio de Salud de la Provincia, a través del Cucaiba, recuerda la importancia de controlar la presión arterial, la diabetes y evitar el sobrepeso para prevenir la Enfermedad Renal Crónica (ERC).

“El 10% de la población tiene algún grado de insuficiencia renal y muchos no lo saben, porque en los primeros estadios de esta enfermedad el paciente quizá no tiene ningún síntoma, sólo puede detectarse si se realiza análisis de sangre y de orina, y controla su presión y diabetes. Una persona mayor de 50 años tiene que concurrir anualmente a su médico clínico para diagnosticar de manera precoz si hay algún problema que aún no dio señales”, explicó el director de Redes de Unidades Públicas de Trasplante del CUCAIBA, Hugo Petrone.

El especialista detalló que con el aumento de la expectativa de vida los riñones también envejecen y, algunos factores de riesgo como la hipertensión y la diabetes -que son las dos causas más importantes de la insuficiencia renal y también de que el paciente termine en diálisis o trasplante- comienzan a aparecer con los años.

 

Por esto sostuvo que llevar una vida saludable, es decir; estar bien hidratados, no fumar, comer con poca sal, tener una alimentación a base de verduras y frutas, y hacer una actividad física son claves para prevenir esta enfermedad.

“La persona que presenta edemas en las piernas o en la cara, sufre cambios de color en la orina por posible presencia de sangre, y de manera repentina comienza a tener presión arterial alta; debe consultar con un profesional cuanto antes”, señaló Petrone.

La obesidad, también es un potente factor de incremento de la diabetes y la hipertensión, causantes de la ERC, debido a que los riñones de las personas con exceso de peso tienen una sobrecarga de trabajo para alcanzar las demandas metabólicas del organismo.

En este sentido, se recordó que existen muy pocos tratamientos disponibles para esta patología y; las soluciones suelen ser la diálisis y el trasplante de riñón. Esto hace que la prevención y adoptar un estilo de vida sano sigan siendo la forma más eficaz de evitar esta enfermedad a largo plazo.

“VIVIR BIEN CON ENFERMEDAD RENAL”

Ese es el lema elegido este año para conmemorar mañana el Día Mundial del Riñón, por ese motivo el CUCAIBA brindará este jueves a las 17 horas una charla virtual abierta a la comunidad, destinada a pacientes y sus familias donde se hará hincapié en la nutrición, los factores psicológicos y la necesidad de contención afectiva, de los tóxicos que aumentan los riesgos, como el cigarrillo y la automedicación, y la derivación precoz al nefrólogo.

Durante el encuentro, además del director de Redes de Unidades Públicas de Trasplante del CUCAIBA, Hugo Petrone, expondrán también especialistas en nutrición y en educación física del hospital provincial San Martín de la Plata. El link para ingresar es meet.google.com/wzi-gmeg-xvp.

El Día Mundial del Riñón se celebra el segundo jueves de marzo de cada año en todo el mundo, y es una iniciativa conjunta de la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales. El propósito de esta conmemoración es concientizar sobre la enfermedad renal que, con sólo un análisis de orina y sangre, puede ser detectada en forma temprana.

CLAVES PARA CUIDAR NUESTROS RIÑONES:

*Controlar los niveles de glucosa en sangre. Alrededor de la mitad de las personas con diabetes desarrollan algún grado de daño renal, por lo que es importante que realicen regularmente análisis de creatinina y proteinuria, que son los marcadores clínicos de la función renal.

*Monitorear la presión arterial. Muchos controlan su presión por temor a un ACV o a un infarto de miocardio, pero tal vez ignoran que la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para la enfermedad renal crónica.

*Evitar el consumo excesivo de antiinflamatorios, hay medicamentos que pueden dañar el riñón.

*Comer en forma saludable y bajar el consumo de sal: no más de una cucharadita pequeña de café (equivalente a 2 a 3 gramos de sal) por día. Tratar de consumir menos comidas preprocesadas.

*No fumar porque disminuye el flujo de sangre hacia los riñones e incrementa un 50 por ciento el riesgo de cáncer renal. El cigarrillo sube la presión arterial.

*Hacer actividad física. Caminar, correr o andar en bicicleta ayuda a mantener controlada la presión arterial, con lo cual disminuye el riesgo de enfermedad renal crónica.

*Hidratarse con agua. Se calcula que entre un litro y medio y dos litros por día es una cantidad apropiada. Colabora con la función depuradora de los riñones, que eliminan los excesos de sales, urea y toxinas.

El trabajo mancomunado que vienen llevando adelante desde hace tres años dos equipos de investigación del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP, CONICET-UNLP) y el Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA, CONICET-UNLP), permitió sentar las bases para el próximo y más ambicioso proyecto en el que se encuentran embarcados: el diseño y elaboración de una vacuna contra el COVID-19. La iniciativa acaba de ser presentada en un acto que se llevó a cabo en el rectorado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y contó con la presencia de la directora del CCT CONICET La Plata, Gloria Chicote, y el presidente de la casa de altos estudios Fernando Tauber.

La estrategia propuesta por los equipos encabezados por los investigadores del CONICET Guillermo Docena y Omar Azzaroni, del IIFP y el INIFTA respectivamente, se basa en el uso de fragmentos de la proteína S, que se encuentra en la cubierta del virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad, y es el arma que este utiliza para invadir e infectar las células blanco, que son las del epitelio nasal y, principalmente, pulmonar, donde en contacto con distintos tipos de receptores se divide y multiplica para invadir otras células.

Lo que el equipo busca es encapsular esas fracciones de la proteína en nanopartículas e inocularlas para generar los anticuerpos necesarios que permitan bloquear la entrada del virus, y provoquen la respuesta de memoria que garantice inmunidad protectora en el tiempo. “En principio, la idea es emplear este método para el desarrollo de una vacuna de tipo sistémica, que podría aplicarse por ejemplo de manera intramuscular como es el caso de las que se han obtenido para COVID-19, pero evaluamos también la posibilidad de hacerlo en una vacuna mucosal, es decir las que se aplican en mucosas ya sea de manera intranasal o vía oral”, comenta Docena.

Si bien los equipos aunaron esfuerzos para contribuir en la lucha contra el COVID-19, los antecedentes de colaboración entre ambos datan desde 2018. Para el caso del coronavirus, sumaron capacidades referidas al desarrollo y optimización de inmunoterapias para enfermedades inflamatorias e infecciosas; sistemas biológicos, patologías y métodos para evaluar la inmunidad generada por las vacunas; y sistemas basados en tecnología de nanopartículas. “Lo que proponemos es encapsular las proteínas virales en nanopartículas construidas mediante ensamblado molecular. Lo que hacemos es diseñar bloques de construcción de manera tal que al ponerlos en una solución se ensamblan espontáneamente formando una nanopartícula”, cuenta Azzaroni, y continúa: “Las características de este tipo de ensamblados hacen que sea posible encapsular diferentes elementos biológicos de manera relativamente controlable, lo que tiene potencial interés en el desarrollo de vacunas”.

En el camino por desarrollar la vacuna, se encuentran estudiando distintos protocolos de administración para implementar durante la etapa de experimentación en animales, y estudiando las respuestas inmunes inducidas. “Una vez que encontremos las condiciones experimentales para inducir la mejor respuesta inmune, y caractericemos estos anticuerpos, pasaremos a la fase de análisis de la eficacia de la vacuna en el modelo experimental. De esta manera administraremos la vacuna a los animales y luego la desafiaremos con el SARS-CoV-2 para evaluar el grado de protección conferido mediante la vacunación. Esperamos poder concluir estas etapas durante el transcurso de 2021, para luego evaluar la posibilidad y condiciones de pasar a fases clínicas”, explica Docena.

La experiencia acumulada a lo largo de la pandemia indica que la única salida posible es a través de la vacunación. Si bien existen decenas de vacunas que se encuentran en ensayos clínicos, hasta el momento solo siete, obtenidas en tiempo récord, fueron aprobadas a lo largo del planeta para su uso de emergencia, y la demanda a nivel mundial es imperiosa y creciente. En este contexto, el desarrollo de vacunas nacionales cobra especial dimensión para lograr el control de la circulación del virus y el progreso de la enfermedad.

“Por cómo ha avanzado la vacunación, estamos observando que los casos están disminuyendo en muchos países, lo que hace pensar que en un tiempo prudencial la pandemia podrá comenzar a ser controlada. Sin embargo, sabemos que esto no será fácil, que estamos en una encrucijada que tiene que ver con la producción y la logística de las vacunas, y que hasta no inmunizar a un 70 u 80 por ciento de la población no alcanzaremos el denominado efecto rebaño, que permitirá controlar el avance de los contagios y de la enfermedad. Este proceso se extenderá durante todo 2021, y probablemente parte de 2022, por lo que es importante que se puedan utilizar numerosas vacunas. Tampoco sabemos cuán duradera será la inmunidad conferida por estas, ni si se requerirán dosis de refuerzo anuales y/o regionales, lo que dependerá de la aparición de nuevas variantes virales. Estos factores determinan que este proceso probablemente se sostenga en el tiempo”, puntualiza Docena.

En esa línea, el experto destaca que “es importante considerar que en nuestro país se están llevando adelante distintos proyectos para el desarrollo de vacunas contra el COVID-19. Sabemos que estos procesos dependen ampliamente de las capacidades de los grupos de trabajo, pero fundamentalmente de la financiación. Todos los proyectos en Argentina se encuentran en la fase pre clínica, es decir en modelos animales, y con amplias posibilidades de poder comenzar en el 2021 los ensayos clínicos en individuos sanos voluntarios”.

Cabe destacar que el proyecto cuenta con la colaboración de equipos científicos del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI, CONICET-UNLP), el Centro de Investigaciones Cardiovasculares “Dr. Horacio Eugenio Cingolani” (CIC, CONICET-UNLP), y el Instituto de Química y Fisicoquímica (IQUIFIB, CONICET-UBA).

Un antiinfeccioso de amplio espectro está siendo estudiado en Argentina con prometedores resultados en un estudio clínico piloto con 135 pacientes con diagnóstico confirmado de COVID-19 y síntomas leves a moderados. El trabajo, que está publicado en el sitio internacional www.clinicaltrials.gov, se está llevando adelante en el Hospital Universitario Austral y en la Clínica del Pilar de Ciudadela, ambos de Provincia de Buenos Aires.

La nitazoxanida es una medicación mayormente utilizada como antiparasitario, pero que en estudios in vitro demostró un buen rango de eficacia contra el coronavirus SARS-Cov-2. Se administra a través de comprimidos o en suspensión (líquido) y presenta un amplio margen de seguridad. En la Argentina, está disponible y la comercializa el laboratorio Roemmers, patrocinador de la investigación.

Este ensayo clínico es un estudio "piloto", que permite evaluar la actividad antiviral de la nitazoxanida en pacientes tratados al inicio de la enfermedad. En caso de corroborar su actividad antiviral al cierre del estudio, se deberán iniciar ensayos con un número más elevado de pacientes, para terminar de confirmar el potencial impacto clínico favorable de dicha disminución. El resultado preliminar del mismo mostró una tendencia favorable hacia la nitazoxanida versus el placebo en la cantidad de pacientes que alcanzaron una reducción de la carga viral.

"La reducción de la carga viral tendría potencialmente dos importantes beneficios: por un lado, la enfermedad sería menos severa en el organismo del paciente infectado y, por el otro, el portador tendría menos chances de infectar a otros individuos", sostuvo el Dr. Marcelo Silva, médico hepatólogo, investigador principal del estudio, ex presidente de la Sociedad Argentina de Hepatología (SAHE) y actual presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de Enfermedades del Hígado (ALEH).

Una investigación previa ya había sugerido que la carga viral elevada al séptimo día de enfermedad se asociaba con una tasa mayor de hospitalizaciones y progresión a cursos clínicos más graves. Este hallazgo permitiría suponer, por ende, la posibilidad de que un agente que reduzca la carga viral logre disminuir la tasa de hospitalización.

"Estamos muy entusiasmados con los resultados obtenidos hasta ahora y con la posibilidad de contar con una alternativa terapéutica que podría ser eficaz para un grupo de pacientes con síntomas leves a moderados de COVID-19", sostuvo el Dr. Marcelo Silva.

Este estudio viene a complementar los resultados de otro similar publicado recientemente en la revista European Respiratory Journal en el que también pudieron demostrar la actividad antiviral in vivo de la nitazoxanida en pacientes con infección por SARS-COV-2. Según clinicaltrials.gov, ya hay más de 20 estudios en curso en el mundo con la NTX tratando de demostrar su eficacia antiviral en esta patología.

La droga ha sido estudiada ampliamente en seres humanos para otras afecciones y superó distintas pruebas preclínicas y clínicas para sus sucesivas aprobaciones por parte de las autoridades regulatorias de los países en los que está disponible. Se estima que más de 150 millones de personas a nivel global han utilizado esta medicación.

En la Argentina, no está indicada para su uso en personas con COVID-19, pero el laboratorio Roemmers se encuentra apoyando el desarrollo de nuevas investigaciones más amplias para contar con información suficiente que permitan evaluar la ampliación de su indicación actual.

En opinión del Dr. Diego Enríquez, Asesor Médico de Roemmers, "disponer de una droga de bajo costo, segura y con comprobada eficacia para el tratamiento inicial de enfermedades virales como el COVID-19, sería muy importante puesto que -según publicaciones recientes- las sucesivas mutaciones del original de Wuhan podrían no ser alcanzadas al 100% por los antígenos incluidos en las vacunas".

"Es crítico que se avance en el estudio de posibles opciones de tratamiento para el COVID-19, porque está aumentando el número de casos y las vacunas no serán una solución rápida y definitiva a la transmisión del virus", agregó.

"Esperamos que la finalización de este estudio y nuevos trabajos que están en curso, tanto aquí como en el extranjero, arrojen información científica más robusta sobre sus posibles beneficios. Mientras tanto, mantenemos un cauto optimismo y estamos en comunicación permanente con otros investigadores de la molécula en otros lados del mundo", completó el Dr. Marcelo Garbini, Director Médico de Roemmers.

La nitazoxanida es un antiinfeccioso de amplio espectro que demostró actividad beneficiosa contra distintos tipos de parásitos, virus y bacterias. En una droga conocida en el mundo, que presenta escasos efectos adversos, generalmente leves y pasajeros, de tipo gastrointestinales. La medicación actúa fundamentalmente inhibiendo la expresión de una proteína viral denominada 'N' y también suprimiría la producción de citoquinas proinflamatorias, que se cree intervienen en el proceso de la enfermedad por COVID-19.

La investigación, llevada a cabo en el Hospital Universitario Austral y en la Clínica del Pilar de Ciudadela es liderada por el Dr. Marcelo Silva y tiene por objetivo determinar la seguridad y eficacia de la nitazoxanida en personas de ambos sexos con infección por coronavirus SARS-CoV-2 y síntomas leves o moderados de COVID-19. A diferencia de otros estudios, al ser un estudio comparado contra placebo permitirá verificar cuánto del efecto se debe realmente al fármaco activo y cuánto a la evolución propia de la enfermedad.

Participan 135 pacientes, los cuales fueron asignados al azar a recibir la medicación o un placebo y el criterio de valoración principal consiste en el nivel de erradicación del virus en determinados períodos de tiempo de tratamiento, tomando como referencia la evaluación de las secreciones del tracto respiratorio de los pacientes.

En la actualidad, están en desarrollo numerosos ensayos con esta medicación en otros países, como en los Estados Unidos, y el propio laboratorio Roemmers colabora con la realización de una investigación en nuestro país a cargo de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), que cuenta también con el patrocinio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

"Creo que es sumamente importante seguir generando información científica robusta que nos permita documentar mejor la eficacia real de los distintos fármacos que se vienen empleando, algunos de ellos de manera empírica, es decir, sin suficiente evidencia. Su correcta validación va a acortar la vida media de la pandemia, así como también nos ayudará a diseñar otros estudios con fármacos con mecanismos de acción antiviral complementarios", concluyó el Dr. Silva.

El protocolo original del presente estudio se publicó antes de comenzar a reclutar pacientes en el sitio www.clinicaltrials.gov y se espera dar a conocer la información preliminar de los resultados a la comunidad científica a través de la publicación en revistas científicas arbitradas por pares.

 

La conocida encuesta de enero de este año de Ipsos que reveló en un estudio el impacto de la pandemia en la alimentación y la salud, donde se especifica que a nivel mundial la media de kilos ganados se sitúa en 6,1 kilos desde la llegada de la COVID-19, se une el reto de afrontar nuevas olas de pandemia y otras cepas.

Las complicaciones son triples según un documento presentado por especialistas de la Universidad de Navarra: la obesidad eleva en casi un 50% la probabilidad de infectarse por Covid-19, duplica la probabilidad de ser ingresado en un hospital y eleva en un 48% la mortalidad. Con esos datos, parece indiscutible que nunca ha sido tan necesario como ahora protegerse y volver al peso saludable.

Lo grave del asunto es que el número de obesos en el mundo se ha incrementado desde unos 100 millones en 1975 a 700 millones actualmente. La pandemia de coronavirus pasará a la historia, pero desaparecerá; la de obesidad parece que está aquí para quedarse.

 

La herencia silenciosa

La mejor evaluación del daño que hace el exceso de peso la proporciona el “Global Burden of Disease” (GBD-2017). En este estudio valoraron a 68,5 millones de niños y adultos en 195 países entre 1980 y 2015, y cuantificaron la carga de enfermedad relacionada con un alto índice de masa corporal (IMC). Concluyeron que nada menos que 4 millones de muertes anuales en el mundo se debían al alto IMC.

Aunque el IMC no es un indicador perfecto, ya que puede elevarse en personas con mucha masa muscular, es el más usado y práctico. Se calcula dividiendo el peso (en kilos) entre la talla (en metros) elevada al cuadrado. Así, una persona que pese 80 kg y mida 1,70 m tendrá un IMC de 27,68 (porque 80 entre 1,7 al cuadrado es igual a 27,68).

Lo ideal es que el IMC esté aproximadamente en 22. El sobrepeso se define como un IMC superior a 25 y la obesidad, a 30. En el estudio GBD-2017, casi el 40% del exceso de muertes se daba en personas con sobrepeso u obesidad.

“Podríamos seguir por décadas hablando de genes y moléculas, buscando los culpables de la obesidad, mientras se constata lo mal que se están ejerciendo las acciones más básicas de prevención y salud pública -explica Miguel Martínez González, uno de los especialistas de la Universidad de Navarra a cargo del informe-. La paradoja es que en ningún otro país se ha investigado tanto en estos genes y moléculas como en EEUU, que es donde más suben las tasas de obesidad mórbida. Uno de cada 12 estadounidenses ya es candidato a cirugía bariátrica, popularmente conocida como reducción de estómago.

No hay que engañarse culpando a genes y moléculas. La rama no puede tapar el bosque. Lo que hay que hacer es comer menos. Hace falta fuerza de voluntad, empeño, libre decisión, control y más. Pero esto parece cada vez más difícil en una cultura dominada por un materialismo atroz y donde los ciudadanos son poco más que minions o títeres en manos de poderosos intereses comerciales de esas grandes corporaciones que venden comida y bebida basura.

El reto de superar la obesidad no es solo fisiológico, sino psicológico y cultural. Una cultura consumista y hedonista deja indefenso al ciudadano y propicia las conductas obesogénicas. Quizás falta decisión, valentía y radicalidad para confrontar en sus raíces un profundo déficit cultural.

La farmacéutica norteamericana Merck, conocida como MSD fuera de Estados Unidos y Canadá, ayudará a Johnson & Johnson (Janssen) a fabricar más dosis de su vacuna contra el Covid-19 en Estados Unidos. Así lo afirma el Washington Post tras haber consultado con altos funcionarios de la administración de Joe Biden.

El nuevo presidente de los Estados Unidos podría anunciar esta alianza en las próximas horas, un acuerdo que logrará aumentar el ritmo de producción de vacunas contra el coronavirus en el país.

Según la información del citado medio, las fuentes a las que han tenido acceso afirman que recorrieron el país buscando fábricas con suficiente capacidad de producción para ayudar a Johnson & Johnson. Todo ello, después de conocerse que la farmacéutica iba a reducir en cinco millones las dosis prometidas al gobierno de Joe Biden. De la estimación de 25 millones pasó a 20.

Aumentar la producción de vacunas en Estados Unidos 

El acuerdo al que han llegado con Merck establece que dos de sus plantas en Estados Unidos serán utilizadas para la fabricación de la vacuna contra el Covid-19 de Janssen. En una se llenarán los viales con el antígeno y en la otra se hará la producción final con el empaquetado listo para du distribución.

La capacidad de Merck, empresa que participó sin éxito en la carrera por conseguir su propia vacuna contra el Covid, podría duplicar la de Johnson & Johnson afirman las fuentes consultadas por el periódico.

Alianza histórica entre dos competidoras

Esta alianza es histórica entre dos compañías competidoras señalan, y reconocen que se trata de un esfuerzo en tiempos de guerra contra la pandemia de coronavirus. Este pasado domingo, Estados Unidos dio luz verde a la vacuna de Johnson & Johnson contra el Covid.

Esta es la tercera aprobada después de la vacuna de Pfizer y la de Moderna. A diferencia de las dos anteriores, la de Janssen solo requiere una dosis y sus condiciones de conservación son más flexibles. Esto se debe a que la tecnología con la que se ha creado es distinta. La vacuna de Janssen utiliza un adenovirus como vector y no ARN mensajero. Aunque su eficacia tiene un porcentaje menor, los estudios han demostrado que reduce notablemente los casos graves y los ingresos hospitalarios derivados de la infección por el SARS-CoV-2.

Astrazeneca ha hecho públicos los primeros resultados preliminares de efectividad de su vacuna contra el Covid-19, ChAdOx1, en vida real, concretamente de su primera dosis. Los datos, procedentes de la campaña de vacunación en Escocia, revelan una reducción de las hospitalizaciones derivadas del coronavirus en un 94 por ciento en los 28-34 días posteriores a su administración en un grupo poblacional compuesto “en su mayoría” por adultos mayores de 65 años.

El resultado de este estudio, realizado por el servicio público de salud escocés, ha contado con una muestra superior a 1,1 millones de sujetos (35% de la población) mayor de 18 años. En ellos, además del sustancial ‘freno’ a los casos de Covid-19 más graves, se analiza su efectividad combinada con otras vacunas. En ese supuesto “se obtuvieron resultados similares en todos los grupos de edad, incluidas las personas 80 años o más”.

Astrazeneca ha asegurado que los nuevos datos ofrecidos proporcionan “evidencia adicional que refuerza los resultados obtenidos en el análisis combinado de los ensayos clínicos realizados en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica”. En ellos no se han apreciado hospitalizaciones o infecciones graves pasados 22 días de la administración de la vacuna de Astrazeneca.

Esta nueva evidencia, además, reabre el debate sobre las posibles limitaciones en la inoculación de la pauta vacunal. En ese sentido, cabe recordar que en la actualidad la mayor parte de los países europeos no usan la ChAdOx1 en toda la población – en España la limitación está en los 55 años- debido a la falta de datos en personas mayores. Los nuevos datos han provocado que Alemania se plantee un cambio de criterio sobre el que, por el momento, no se han pronunciado ni la autoridad europea encargada, la EMA, ni el Ministerio de Sanidad español a través de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).

Ana Pérez, directora médica de AstraZeneca España, ha declarado que “este estudio ofrece datos esperanzadores sobre el impacto de la vacunación frente a la pandemia de COVID-19. Son unos primeros datos que sugieren una significativa reducción de hospitalizaciones y enfermedad grave por COVID-19 y que nos sitúa más cerca del objetivo común: evitar que la COVID-19 siga amenazando la vida de las personas en todo el mundo”.

Eficacia de la vacuna de AstraZeneca frente a la Covid-19

La eficacia de la vacuna fue del 59,5% (IC95%: 45,8%-69,7%) en los participantes que recibieron las dos dosis recomendadas con un intervalo entre dosis de 4 a 12 semanas.

Los resultados de los un análisis combinado de los ensayos clínicos en fase II/III en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica publicados el pasado 19 de febrero en The Lancet muestran que:

  • Tras la primera dosis (>22 días) se muestra una eficacia de la vacuna del 76% (IC: 59% a 86%) manteniendo la protección hasta la segunda dosis.
  • La eficacia tras la segunda dosis aumenta hasta un 82% (IC: 63%, 92%) cuando la segunda dosis se administra con un intervalo entre dosis de 12 semanas o más.
  • El Grupo Consultivo Estratégico de Expertos (SAGE) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), encargado de estudiarla, ha asegurado también que la vacuna resulta eficaz frente a la cepa británica

La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos acaba de anunciar la aprobación de emergencia de la vacuna contra el COVID-19 de Johnson & Johnson y así se convirtió en la tercera vacuna que se distribuye en el país más afectado del mundo por el coronavirus y la primera a nivel global que solo requiere de una dosis. Sus características distintivas y ventajas comparativas se resumen en que requiere una sola aplicación y puede almacenarse en un refrigerador común.

 

 

Las 5 claves de la vacuna de Johnson & Johnson

1-Única dosis y refrigeración

 

Denominada Ad26.COV2.S, se administra en una sola dosis muscular. A su vez, se puede almacenar hasta dos años con un sistema de congelado a -20°C y hasta tres meses refrigerada en freezers de 2-8°C.

 

 

 

A pesar de que estos números no serían tan altos como los de su competidoras, todas las vacunas COVID-19 del mundo se han probado de forma diferente, lo que hace casi imposible las comparaciones. Aunque no sería sorprendente que una dosis resulte ser un poco más débil que dos, los responsables políticos decidirán si es una compensación aceptable para conseguir que más personas se vacunen más rápidamente.

3-Investigaciones alrededor del globo

Los ensayos clínicos de esta nueva vacuna han demostrado que previene el 86 % de los casos graves en Estados Unidos y el 82 % en Latinoamérica, lo que en la práctica significaría que es altamente efectiva en prevenir hospitalizaciones y muertes por el virus SARS-CoV-2. El hecho de que esta vacuna esté pensada para administrarse en una sola inyección, al contrario de las de Pfizer y Moderna, que requieren dos dosis, la convierte en una de las más esperadas, ya que aceleraría la campaña de vacunación.

Hace una década, los investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston, Estados Unidos, desarrollaron un método para hacer vacunas a partir de un virus llamado Adenovirus 26 , o Ad26 para abreviar. La compañía Johnson & Johnson desarrolló vacunas para el ébola y otras enfermedades con Ad26 y ahora cuenta con la flamante aprobación -limitada por el contexto global de emergencia sanitaria- para su inoculante contra el coronavirus. En marzo pasado recibieron 456 millones de dólares del gobierno de Estados Unidos para apoyar su avance hacia la producción. Después de que la vacuna proporcionó protección en experimentos con monos , Johnson & Johnson comenzó las pruebas de Fase I/II en julio. A diferencia de otras vacunas líderes en ensayos clínicos, la empresa utilizó una dosis, no dos.

 

Esta es una ventaja distintiva ya que las de Pfizer y Moderna necesitan dos dosis. Además, por el hecho de que puede almacenarse a temperaturas normales de nevera en lugar de en congeladores, facilita la tarea logística de distribución y conservación, en contraposición a sus dos competidoras que requieren freezers ultra fríos. 

2-Eficacia

El inoculante tiene una eficacia del 66% en la prevención del COVID-19 moderada a grave. La agencia reguladora afirmó que la inyección de J&J -que podría ayudar a acelerar las vacunaciones al requerir sólo una dosis en lugar de dos- es segura de usar.

A comienzos de este mes, Johnson & Johnson aseguró que los datos de ensayos clínicos, realizado a nivel mundial en el que participaron casi 44.000 personas, indican que su vacuna contra la COVID-19 tiene una efectividad general a la hora de inmunizar contra la enfermedad del 66 %; un 72 % en las pruebas realizadas en Estados Unidos; un 61 % en Latinoamérica y un 64 % en Sudáfrica, donde se ha extendido una variante más resistente.

Johnson & Johnson lanzó un ensayo de Fase III en septiembre, que detuvieron el 12 de octubre para investigar una reacción adversa en un voluntario. El juicio se reanudó once días después. Aunque Johnson & Johnson inicialmente se propuso reclutar 60.000 voluntarios, limitó el juicio a 45.000 en diciembre a medida que aumentaban los casos.

El 29 de enero, Johnson & Johnson anunció que el ensayo había demostrado que la vacuna era segura y eficaz. El 24 de febrero, la FDA publicó su propio análisis del ensayo, concluyendo que la vacuna tenía una eficacia del 72 por ciento en los Estados Unidos, el 64 por ciento en Sudáfrica y el 61 por ciento en América Latina. Al día siguiente, Bahrein se convirtió en el primer país en autorizar la vacuna para uso de emergencia.

Sudáfrica abandonó sus planes de usar la vacuna de AstraZeneca para sus trabajadores de la salud después de que una pequeña prueba no demostró que era efectiva contra la variante B.1.351 que se había vuelto dominante en todo el país. Comenzaron a usar Johnson & Johnson en su lugar.

4-Inyección de fondos

En agosto, el gobierno federal de los Estados Unidos acordó pagar a Johnson & Johnson $ 1 mil millones por 100 millones de dosis si se aprueba la vacuna, pero la compañía puede no cumplir con las expectativas para su entrega inicial. La Unión Europea llegó a un acuerdo similar el 8 de octubre por 200 millones de dosis, y COVAX, una colaboración internacional para administrar la vacuna de manera equitativa en todo el mundo, aseguró 500 millones de dosis . La compañía apunta a la producción de mil millones de dosis en 2021.

El 16 de noviembre, Johnson & Johnson anunció que también estaban lanzando un segundo ensayo de Fase III para observar los efectos de dos dosis de su vacuna , en lugar de solo una. Se esperan los resultados para la primavera. En febrero, la compañía también lanzó una prueba para mujeres embarazadas .

podría comenzar a distribuirse inmediatamente por todo el país en los centenares de centros de vacunación que ya han comenzado a inocular a la población de mayor edad y otros grupos de riesgo. “Si se emite una EUA, anticipamos la asignación de tres a cuatro millones de dosis de la vacuna Johnson & Johnson la próxima semana”, dijo el coordinador de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, Jeff Zients.

Igualmente, no se aumentará significativamente el suministro de vacunas de forma inmediata. Se espera que sólo unos pocos millones de dosis estén listas para su envío en la primera semana. Sin embargo, J&J dijo al Congreso esta semana que esperaba suministrar 20 millones de dosis para finales de marzo y 100 millones para el verano. En todo el mundo, la empresa pretende producir alrededor de 1000 millones de dosis para finales de año.

5-Pruebas en Argentina

En el marco del estudio “ENSEMBLE”, en noviembre de 2020 se comenzó a vacunar en la Argentina a voluntarios mayores de 18 años que recibieron la única dosis que constituye a esta vacuna candidata en los Centros Swiss Medical acondicionados para este fin. Al ser un ensayo multicéntrico, otras instituciones también aplicaron la dosis.

 

Sobre las características particulares y propias de la vacuna de Johnson & Johnson-Janssen, la médica Paula Barreyro, directora de asuntos científicos y externos de Janssen Latinoamérica Sur explicó  “Técnicamente nuestra vacuna se llama de vector viral. Eso significa que usamos un adenovirus no replicante que no generará infección, ni enfermedad en el organismo al que se inocula”.

Y agregó: “Las tecnologías sobre las que se está investigando la vacuna contra la COVID-19 se denominan AdVac y PER.C6. Estas brindan no solo la capacidad de desarrollar nuevas opciones de vacunas con rapidez; sino también de aumentar la escala de producción de la vacuna candidata óptima. La misma tecnología fue utilizada por la compañía para desarrollar la vacuna para el Ébola, para el virus del Zika, el virus sincicial respiratorio y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH); las cuales se encuentran en Fases II y III de desarrollo clínico”.

En el caso de la vacuna contra el nuevo coronavirus se utiliza como el vector que trasladará un “pedacito” del coronavirus hacia el organismo para luego generar la respuesta autoinmune”.

A casi un año de que la OMS declarara la pandemia mundial por el virus SARS-COV-2, Argentina suma una noticia positiva para el país y la región: el laboratorio argentino Richmond será el productor local de la vacuna Sputnik V contra el COVID-19, emprendiendo para tal fin la construcción de una planta en Pilar con un plazo mínimo de un año para tener el desarrollo en la mano.

 

Según se pudo confirmar Richmond firmó un acuerdo preliminar y de cooperación científica con el Fondo soberano Ruso de inversión y con la participación de Hetero Labs Limited, una compañía establecida en la República de la India y con la cual Richmond posee una alianza estratégica hace más de 25 años.

 

La construcción de la nueva planta de alta tecnología productora de vacunas en la Argentina contemplará la vacuna Sputnik V contra el COVID-19 y otras formulaciones también. Hay que recordar que Richmond además tiene estudios científicos, desarrollos e investigación aplicada muy avanzados en la búsqueda del tratamiento del VIH y las hepatitis.

 

La noticia del acuerdo entre Richmond y el Fondo Soberano Ruso (RDIF) tomó velocidad porque el acuerdo preliminar -como establecen las normas de transparencia y compliance entre las compañías pharma- fue dado a conocer a la bolsa y comisión de valores (BYMA).

El trascendente acuerdo científico para la Argentina y la región de la producción en escala de la vacuna rusa Sputnik V contará con la participación de Hetero Labs Limited, el laboratorio establecido en la república de la India y con el que Richmond posee una alianza estratégica hace más de 25 años.

 

 

Nueva planta y formulaciones

El proyecto contempla la construcción inmediata de una planta especializada y de alta tecnología en la zona de Pilar -donde actualmente está emplazada la planta de Richmond en el país- para la producción de vacunas en general y contra el COVID-19 en particular, entre las que se encuentra primera en la lista, la Sputnik V. La construcción de la planta contemplará los procesos de formulación y rellenado.

Según pudo saber Infobae, se comenzará a trabajar en forma inmediata y el plazo máximo que se puso Richmond para lograr el proyecto será de un año para tener la planta terminada. La inversión ronda entre los 70 y los 100 millones de dólares.

Para cumplir con los plazos y dinamizar el desarrollo Richmond deberá incorporar a sus socios estratégicos de la India para adelantar trabajo ya desarrollado por ellos, y ganar tiempo. El Instituto Gamaleya se encuentra abocado al seguimiento de las mutaciones del virus con toda su capacidad científica y a su vez ocupados en el escalado de la producción, por el éxito de la vacuna, que tiene una efectividad del 100% sobre casos graves, y el incremento de la demanda mundial.

Sputnik V no posee ningún elemento del coronavirus en su composición, se presenta en forma liofilizada, es decir, como un polvo que se mezcla con un excipiente para disolverlo y luego administrarlo por vía intramuscular.

La vacuna utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes.,Ad5 y Ad26, para una primer y una segunda inyección. Sin embargo, Sputnik V no contiene adenovirus humanos vivos, sin vectores adenovirales humanos que no son capaces de multiplicarse y son completamente seguros para la salud.

 

Los “vectores” son vehículos que pueden introducir material genético de otro virus en una célula. El gen del adenovirus, que es el causante de la infección, se sustrae y en su lugar se inserta un gen con el código de la proteína de otro virus. El elemento insertado es seguro para el organismo y ayuda al sistema inmunológico a reaccionar y producir anticuerpos que nos protegen de la infección.

La objeción científica que arrastraba la vacuna Sputnik V fue saldada a comienzos de febrero cuando la prestigiosa revista científica The Lancet difundió finalmente información técnica de la Fase III del desarrollo del Instituto Gamaleya contra el COVID-19. El proyecto científico fue revisado por pares internacionales, como lo exige el trabajo de la ciencia, y así quedó publicado en letra de molde el estudio de evidencia y eficacia completos: demostrando resultados sólidos en cuanto a eficacia, inmunogenicidad y seguridad. La eficacia de la vacuna Sputnik V contra el COVID-19 fue del 91,6 por ciento en su esquema de dos dosis.

En un contexto de escasez y profunda desigualdad en el acceso a las vacunas contra el COVID-19, para el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) que financió el hallazgo científico de Gamaleya, la región de América Latina siempre fue un territorio de interés para la distribución de Sputnik V.

 

En su estrategia de ampliar la capacidad de fabricación en todo el mundo para producir más dosis de Sputnik V debido a la gran demanda de la vacuna en la región, rubricó e impulsó este acuerdo con el laboratorio Richmond para lanzar la producción de la vacuna Sputnik V en Argentina. 

La pata local que hoy representa el Laboratorio Richmond con la confirmación del acuerdo preliminar con el Fondo soberano Ruso de construir una planta de fabricación de vacunas en la Argentina ratifican el rumbo de esta estrategia y se convierten en el nodo científico fundamental para aumentar exponencialmente el volumen de acceso a la Sputnik V, la primera vacuna registrada del mundo, y poder así perforar la pandemia.