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Pacientes con hiper o hipotiroidismo no presentan mayores riesgos ante Covid-19

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El hipotiroidismo es la patología endocrina más frecuente. Se debe a la disminución del funcionamiento de la glándula tiroides, generando secreción insuficiente de sus hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). Si bien puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en mujeres y el riesgo aumenta con los años.

“Su causa más común es la tiroiditis crónica, también conocida como tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune que genera una inflamación no dolorosa de esta glándula, disminuyendo su capacidad de producir hormonas tiroideas. Esto provoca un enlentecimiento del metabolismo y de múltiples procesos mentales y físicos. También puede deberse por la extirpación quirúrgica parcial o total de la glándula, o por haber recibido tratamiento con iodo radioactivo, por ejemplo, por un antecedente de hipertiroidismo”, explica la Dra. Sandra Licht, endocrinóloga de INEBA.

El hipotiroidismo requiere tratamiento continúo de reemplazo con levotiroxina. Y en el contexto actual de pandemia, frente a la infección se debe mantener el tratamiento con hormona tiroidea en la forma habitual, independiente de otras terapias que se puedan indicar. A su vez, se deben mantener los controles con el médico tratante para chequear los niveles hormonales una vez dado de alta.

De igual manera debe hacerse en los casos de hipertiroidismo. “Esta es la enfermedad tiroidea causada por exceso de producción de hormonas tiroideas. Al igual que en el hipotiroidismo, estos pacientes no presentan un riesgo aumentado de padecer infecciones graves por COVID 19 respecto de la población general. Sin embargo, una infección grave puede descompensar un hipertiroidismo que no se encuentre bien controlado, lo que puede derivar en complicaciones adicionales y agravar la evolución”, aclara la especialista.

Es muy importante que los pacientes no suspendan ni disminuyan su tratamiento y se controlen con su endocrinólogo para revisar los niveles de hormonas tiroideas para  poder  realizar los ajustes necesarios de la medicación que se encuentran recibiendo,  ante la eventualidad de un contagio de este coronavirus.

Por su parte, los pacientes portadores de cáncer de tiroides tampoco presentan mayor riesgo de infección grave. Pacientes tratados, con terapia de sustitución con hormona tiroidea y en control, deben mantener su plan de seguimiento con su endocrinólogo. “Los pacientes que han sido diagnosticados en este periodo y que no han sido operados, deben discutir con su endocrinólogo el plan a seguir. La  mayoría de los cánceres de tiroides tiene un crecimiento lento, lo que permite que la cirugía se pueda diferir en meses, pero siempre manteniendo un seguimiento estrecho con el médico tratante”, explica la Dra. Licht.

Por último, existen los pacientes con tiroiditis subaguda. Esto es una inflamación de la glándula tiroides que, habitualmente, se presenta en personas sin enfermedades a la tiroides. Uno de los factores que favorece el desarrollo de esta inflamación son las infecciones respiratorias virales. Por lo tanto, es factible que pacientes que han sufrido la infección COVID-19 puedan evolucionar posteriormente con este cuadro.

“Ante la presencia de aumento de volumen y dolor cervical anterior irradiado a la región retroauricular o nuca que dificulta tragar, acompañado de fiebre, palpitaciones y temblor, el paciente debe hacer la consulta con su médico clínico o bien con un endocrinólogo para que realice los estudios diagnósticos pertinentes. El control de esta situación siempre es de importancia y más en este momento en el que se ha definido que las secuelas post COVID son muchas y requieren de seguimiento profesional”, comenta la especialista.

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