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Desde el inicio de la pandemia por coronavirus, y más aún desde el comienzo de la vacunación a las poblaciones con las formulaciones autorizadas de emergencia, se planteó el debate acerca de si las mujeres inmunizadas durante el embarazo o la lactancia podrían transferir esas defensas a su pequeño hijo.

Ahora, un estudio realizado en España demostró que las mujeres vacunadas con la vacuna de Pfizer-BioNTech transmiten anticuerpos específicos contra el coronavirus a sus bebés a través de la leche materna.

"La leche materna de mujeres vacunadas con la vacuna Pfizer-BioNTech basada en ARNm contiene anticuerpos IgG (S1) anti- SARS-CoV-2 específicos, con niveles que aumentan considerablemente después de la segunda dosis. Los niveles de IgG (S1) en la leche materna se correlacionan positivamente con los niveles séricos correspondientes”, concluyeron los investigadores del trabajo publicado en la revista JAMA.

Se tomaron simultáneamente muestras de suero y leche materna de cada participante en tres puntos de tiempo: dos semanas después de recibir la primera dosis de la vacuna, dos semanas después de recibir la segunda dosis y cuatro semanas después de la segunda dosis.

En palabras del jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del centro y uno de los médicos a cargo del estudio, doctor Vicens Díaz de Brito, el trabajo demostró "que la vacunación con Pfizer-BioNTech es segura durante el período de lactancia y que, además, transmite anticuerpos a la leche materna"

Con todo, aún se desconoce “cuál es el valor necesario de anticuerpos en la leche materna, pero los datos publicados sugieren que, tal y como sucede con otras enfermedades infecciosas o con otras vacunas, los bebés amamantados por mujeres vacunadas podrían estar protegidos frente al COVID-19, al menos mientras dure el período de lactancia”.

 

Los investigadores señalan también que “se necesitan estudios prospectivos más amplios que examinen estos problemas para confirmar la seguridad de la vacunación contra el coronavirus en las personas que están amamantando y evaluar aún más la asociación de la vacunación con la salud de los bebés y la inmunidad específica contra el SARS-CoV-2”.

 

El traspaso de anticuerpos inducidos por la vacuna contra el COVID-19 de la madre al bebé también se ha estudiado durante el embarazo. Si bien aún no hay resultados claros, todo apunta a que los anticuerpos podrían transmitirse de la madre al bebé a través de la placenta.

 

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Miércoles, 25 Septiembre 2019 11:47

Nuevos hallazgos sobre la composición de la leche materna

Conscientes de la importancia de la nutrición temprana en el desarrollo de la inmunidad y la prevención de enfermedades a futuro, la comunidad científica continúa investigando cómo impactar mejor en la alimentación de los más chicos. Hay consenso absoluto que la lactancia materna aporta beneficios irremplazables, por eso se hacen todos los intentos posibles para descifrar definitivamente su composición e incorporar más elementos a productos que beneficien a los niños que -por distintos motivos- no pueden recibir leche materna. Sobre estos temas disertaron recientemente en un encuentro científico tres investigadores extranjeros que visitaron nuestro país.

Entre otros conceptos, destacaron que en Argentina por primera vez lograron dos avances sumamente importantes en la composición de las fórmulas infantiles: incorporarle a una un oligosacárido que está presente en la leche materna y que contribuye, junto con tantos otros de su clase, a fortalecer la inmunidad del niño, y el agregado de ‘postbióticos’, que son elementos bioactivos producto de la fermentación de la leche materna y que ayudan al desarrollo de su sistema inmunológico.

“No conocemos en su totalidad la composición de la leche materna porque es un sistema biológico extremadamente complejo en el que las moléculas que la conforman están en constante interrelación. La leche materna es única porque cada mamá desarrolla una específica para su bebé, lo que hace casi imposible que la descifremos”, argumentó la Dra. Flavia Indrio, médica gastroenteróloga pediatra, consultora senior del Departamento de Pediatría de la Universidad de Bari, Italia.

La leche humana es considerada un tejido en forma líquida, compuesto por células vivas y múltiples factores bioquímicos funcionales que aportan, más que ninguna otra formulación, grandes ventajas al crecimiento y desarrollo del ser humano al inicio de la vida.

En la misma línea, Carmen Collado, Doctora en Biotecnología, especialista en Tecnología de los alimentos, investigadora en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos de Valencia, España, afirmó que “la leche materna es mágica, es un fluido vivo que cambia constantemente de acuerdo con las necesidades del niño. Es diferente en cada mamá y se modifica inclusive de la mañana a la tarde, por lo que es difícil estudiar pormenorizadamente su composición. Hemos estado investigándola durante décadas, pero seguimos aprendiendo y distinguiendo nuevos compuestos”.

“La naturaleza es sabia y tenemos que aprovechar las nuevas tecnologías para entender mejor la composición de la leche materna y considerar la posibilidad de incorporar cada vez más y mejores compuestos a diversos productos”, agregó la Dra. Collado, quien además es miembro de la Sociedad Internacional de Investigación en Leche Humana y Lactancia.

“Debemos seguir profundizando nuestra investigación en esta área para hallar cómo mejorar la composición de las fórmulas infantiles que pueden sustituir a la leche materna cuando, por distintos motivos, no es una opción para los niños”, subrayó el Dr. Seppo Salminen, Director del Centro de Investigación de la Universidad de Turku en Finlandia.

“Vamos orientándonos hacia una nutrición más personalizada. Cada hallazgo supone la identificación de nuevos componentes, como los oligosacáridos (HMO, por su sigla en inglés), que son en realidad cientos de prebióticos diferentes. Estamos eligiendo los más presentes en la leche materna para incorporarlos en fórmulas infantiles, pero seguimos investigando cuáles son los de mayor actividad biológica”, refirió el Dr. Salminen, quien también es Profesor del Programa Conjunto de Biociencias Sanitarias de la Facultad de Ciencias Biológicas y Facultad de Medicina de esa Universidad.

Durante años, se creyó que estos ‘oligosacáridos de la leche humana’ sólo cumplían la función de estimular el desarrollo de la microbiota. Ahora se sabe que tienen más funciones: previenen infecciones bacterianas, virales y de otros tipos. También se ha encontrado que modulan la respuesta inmunológica celular en el epitelio intestinal, disminuyen la infiltración y activación de leucocitos, y algunas investigaciones sugieren que participan en la prevención de enterocolitis necrosante y aportan ácido siálico que promueve el desarrollo del cerebro y su capacidad cognitiva. Además se han propuesto como protectores de enfermedades alérgicas dependientes de IgE.

“Estos oligosacáridos, en la naturaleza, sólo están presentes en la leche de mama. Ahora están empezando a incluirse en las leches de fórmula y sabemos que tienen mucho impacto en la inmunidad y en la composición de la microbiota”, remarcó la Dra. Indrio.

La era de los ‘postbióticos’

La nutrición en las primeras etapas de la vida impacta significativamente en la composición inicial de la microbiota intestinal y contribuye a regular el sistema inmune y la homeostasis metabólica desde una edad temprana, influenciando la salud a largo plazo.

Los primeros mil días, desde la gestación a los dos años de vida, son un período crítico en el cual el intestino y el sistema inmune se desarrollan rápidamente, mientras el bebé deja de vivir en un ambiente protegido para pasar a estar expuesto a riesgos inmunológicos.

Conocer mejor el rol de la microbiota intestinal en la salud puso de manifiesto los beneficios de los prebióticos y probióticos, y ahora también de los postbióticos, que surgieron como una nueva fuente que contribuye al desarrollo de un sistema inmune fuerte y estable.

Tal como describió la Dra. Indrio, las tres categorías corresponden a nutrientes funcionales, llamados así porque aportan algo más que su poder nutritivo: “los postbióticos son un producto de la fermentación bacteriana y actúan sobre la inmunidad intestinal y general de los niños, sus mecanismos de defensa contra virus, bacterias y otras infecciones”.

Durante el proceso de fermentación, se produce toda la gama de componentes bioactivos de los postbióticos, como enzimas, péptidos (proteínas), polisacáridos, proteínas de la membrana celular, vitaminas y ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Estos últimos son una fuente de energía para las células y contribuyen a regular la homeostasis energética. Poseen propiedades antioxidantes, anticancerígenas y antiinflamatorias y juegan un rol esencial dentro el sistema inmune.

En bebés que no recibieron leche materna, el agregado de postbióticos a las fórmulas infantiles demostró que genera una proporción más alta de bifidobacterias en la composición de la microbiota intestinal, lo que la hace más sana y más acorde a la que se encuentra en bebés amamantados.

En lo que respecta a la función inmunológica, estos también demostraron mejorar la capacidad de luchar contra infecciones aumentando la respuesta de los anticuerpos ante un patógeno, así como la influencia directa que producen en la función de la barrera intestinal y en la inmunidad del intestino.

 
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El THC o tetrahidrocannabinol, la principal sustancia psicoactiva presente en la marihuana, permanece en la leche materna hasta después de seis días de haberla consumido, según ha hallado un estudio de la Universidad de California (Estados Unidos), publicado en ‘Pediatrics’.

El estudio analizó 54 muestras procedentes de 50 mujeres participantes en el programa ‘Mommy’s Milk Human Milk Research Biorepository’, focalizado en buscar los beneficios de la leche materna a nivel molecular.

Las mujeres habían consumido marihuana, inhalada principalmente, con una frecuencia diaria, semanal o esporádica. Un 63 por ciento de las muestras dieron positivo para THC hasta seis días después de la última consumición. La razón hay que buscarla en que los cannabinoides, principales componentes activos de la marihuana, como el THC, se pegan a las moléculas de grasa, abundantes en la leche materna.

No obstante, los niveles de THC encontrados fueron bajos. “Encontramos que la cantidad de THC que el niño podría ingerir potencialmente de la leche materna era relativamente baja, pero todavía no sabemos lo suficiente sobre la droga para decir si existe preocupación por el bebé a cualquier dosis o si hay un nivel de dosificación seguro”, ha indicado la principal investigadora del estudio, la doctora Christina Chambers.

Aunque organizaciones como la American Academy of Pediatrics recomiendan a las madres lactantes no consumir marihuana, hay una falta de datos específicos que respalden las teorías que hablan de problemas de salud o neurodesarrollo en los bebés como resultado de la exposición al THC o a otros componentes de la marihuana.

“Los pediatras a menudo se enfrentan a una situación difícil cuando una madre que amamanta pregunta por la seguridad de consumir marihuana durante el proceso. No contamos con datos sólidos y publicados para apoyar el asesoramiento contra el consumo de marihuana durante la lactancia”, ha indicado Chambers.

Por lo tanto, “si las mujeres sienten que deben elegir, se corre el riesgo de que decidan dejar de amamantar, algo que sabemos que es muy beneficioso tanto para la madre como para el bebé”, ha concluido la investigadora.

La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé. La lactancia temprana se asocia con un riesgo bajo de sufrir obesidad, asma y síndrome de muerte súbita del lactante. También con una mejor salud inmunológica y mejor rendimiento en pruebas de inteligencia. Para la madre, dar el pecho conlleva un menor riesgo de sufrir cáncer de mama y útero y diabetes tipo 2.

Fuente: Europa Press / COFA

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En total, la organización calcula que en 2017 unos 78 millones de recién nacidos esperaron más de una hora para ser amamantados tras su nacimiento.

Así lo señalan en un informe conjunto la agencia de la ONU para la infancia (Unicef) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que consideran clave evitar retrasos en el inicio de la lactancia.

"Cuando se trata de iniciar la lactancia materna, es fundamental hacerlo a tiempo. En muchos países puede llegar a ser una cuestión de vida o muerte", defendió en un comunicado la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta H. Fore.

El informe destaca que los recién nacidos que toman leche materna en su primera hora de vida tienen muchas más posibilidades de sobrevivir y registran menos problemas de salud a lo largo de su vida.

Investigaciones citadas por Unicef y la OMS apuntan que los recién nacidos que comenzaron la lactancia materna entre dos y 23 horas después de nacer tuvieron un 33 por ciento más de posibilidades de morir que los que lo hicieron en la primera hora.

Para los que esperaron al menos un día, ese riesgo aumentó más del doble, explican.

El informe señala que el contacto piel con piel y la succión de la mama favorecen la producción de leche materna y de calostro, la leche generada por la madre durante las primeras semanas de lactancia y considerada como una "primera vacuna" por su alto contenido en nutrientes y anticuerpos.

Mejorar las prácticas de lactancia podría salvar cada año la vida de más de 800.000 menores de cinco años, según las agencias de la ONU, que destacan los beneficios que dar el pecho tiene también para la salud de la madre.

Las cifras van en línea con otros estudios publicados en los últimos años por la propia ONU y por organizaciones como Save the Children.

El informe de Unicef y la OMS analiza la situación a escala global, aunque no cuenta con datos ni de Europa occidental ni de Estados Unidos y Canadá.

En total, aproximadamente un 42 % de los niños nacidos en el mundo son amamantados en su primera hora de vida, un ligero aumento con respecto al 37 % que se registraba en 2005.

Los porcentajes varían desde una media del 35 % en los países del norte de África y Oriente Medio a una del 65 % en África oriental y del sur.

Según el informe, las razones que explican la tardanza en el inicio de la lactancia son varias e incluyen prácticas muy extendidas en algunos países como la de desechar el calostro y alimentar al bebé con distintos líquidos en un principio.

También influye, según las agencias de la ONU, el aumento en el número de cesáreas por elección y la costumbre de separar a la madre y el recién nacido que se sigue en algunos hospitales.

La OMS y Unicef recomiendan que los niños sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. (EFE)

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