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Uno de los temas sobresalientes que se expondrán en el 46° Congreso Argentino de Cardiología es la presentación de un documento conjunto elaborado por especialistas de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Federación Argentina de Cardiología (FAC) denominado 'Recomendaciones para el manejo de los pacientes con insuficiencia cardíaca. Uso de nuevas drogas antidiabéticas en Insuficiencia Cardíaca'. Según este trabajo, un grupo de nuevas drogas para el tratamiento de la diabetes tipo 2, denominadas 'iSGLT2', demostró reducir tanto la hospitalización como la mortalidad en pacientes cardíacos con y sin diabetes.

Esta conclusión resulta de gran impacto si se toma en cuenta que la insuficiencia cardíaca (IC) representa en la Argentina la primera causa de muerte cardiovascular, superando a la cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular y la hipertensión arterial en número de decesos anuales, según las estadísticas gubernamentales del año 2018. Además, quienes presentan diabetes tipo 2 tienen más del doble de riesgo (112%) de padecer IC en comparación con la población general.

"Como la insuficiencia cardíaca es una enfermedad de la gente grande, esta afección puede estar presente junto con otros problemas de salud al mismo tiempo, uno de ellos es la diabetes tipo 2. Ambas enfermedades tienen mecanismos fisiológicos en común y además comparten factores de riesgo, lo que hace que muchas personas tengan las dos patologías a la vez, de hecho, más o menos el 40% de personas con insuficiencia cardíaca tiene diabetes y otro tanto ya presenta exceso de glucosa en sangre o aún no recibió diagnóstico de su diabetes. Solamente un 20% de personas con insuficiencia cardíaca tiene un metabolismo normal del azúcar, el resto presenta algún tipo de trastorno", señaló el Dr. Enrique Fairman, cardiólogo y miembro del Comité Organizador del 46° Congreso Argentino de Cardiología.

El síntoma más importante de la IC es la falta de aire, que es el que mayoritariamente lleva a la gente a la consulta médica. A eso se suma la retención de líquido que provoca edema en las piernas, el mismo edema que a nivel pulmonar produce la falta de aire. También pueden aparecer tos y una disminución en la cantidad de orina diaria.

"Si la persona con insuficiencia cardíaca también tiene diabetes, presenta mucho más riesgo de mortalidad, y viceversa. A su vez, el individuo con IC tiene más riesgo de desarrollar diabetes que uno que no. La principal causa de muerte en las personas diabéticas es cardiovascular, las guías de diabetes y enfermedad cardiovascular ponen mucho énfasis en la importancia de que las personas con diabetes se hagan controles cardiovasculares", sostuvo el Dr. Fairman.

En Argentina se calcula que el 12,7% de los mayores de 18 años tienen diabetes tipo 2, llegando al 20% en los mayores de 65 años. Estas cifras se encuentran en claro aumento, lo mismo que factores de riesgo asociados a la enfermedad, como el sobrepeso y obesidad (61,6%), el sedentarismo (64,9%) y la hipertensión arterial (34,6%).

Según la Dra. Mirta Diez, cardióloga y Secretaria del Comité Organizador del 46° Congreso Argentino de Cardiología, en las últimas tres décadas cambió la historia de los pacientes con insuficiencia cardíaca, porque se encontraron drogas que prolongan la vida. El último avance tiene que ver con la familia de drogas llamadas iSGLT2 o 'glifozinas', que se diseñaron para el tratamiento de la diabetes, pero que demostraron que no sólo eran seguras desde el punto de vista cardiovascular, sino que además reducían la tasa de hospitalización y de mortalidad de las personas con insuficiencia cardíaca diabéticas y no diabéticas.

"Esto generó un entrecruzamiento muy profundo entre la diabetes y la insuficiencia cardíaca, porque son enfermedades comunes que pueden coexistir y donde cada una predispone al desarrollo de la otra; ahora -además- tienen tratamientos comunes. Lo que se vio es que la hospitalización se reduce en promedio un 30% y la mortalidad en pacientes con IC con y sin diabetes baja un 14%", completó el Dr. Fairman.

De acuerdo con los indicado por el Dr. Fairman, hay dos grandes estudios que mostraron esto, uno llamado DAPA-HF, que tuvo la característica distintiva de evaluar por primera vez una droga antidiabética, la dapaglifozina, como tratamiento de la insuficiencia cardíaca en pacientes con y sin diabetes 2, y mostró que se reduce la mortalidad en un 18%. Mientras que otro trabajo, denominado EMPEROR, evidenció reducir la mortalidad en un 8%. Cuando se hace un metaanálisis, donde se incluyen ambos estudios, se ve un promedio de reducción del 14% de la mortalidad cardiovascular y del 13% de la mortalidad por cualquier causa.

"Este grupo de drogas que vienen del campo de la diabetes, mostró mejorar la hospitalización por insuficiencia cardíaca inicialmente en pacientes diabéticos. Los resultados fueron tan contundentes que se probaron en población con IC, con o sin diabetes. En este escenario lograron reducir la muerte cardiovascular y la hospitalización por insuficiencia cardíaca, además de alcanzar efectos beneficiosos sobre la función renal. El impacto clínico es que disponemos de una estrategia de tratamiento adicional para la IC que tiene una mortalidad del 8 al 15% al año según el grado de severidad", manifestó la Dra. Mirta Diez.

Para la especialista, el abordaje de la insuficiencia cardíaca supone dos grandes pilares: por un lado, los pacientes tienen que adherir a medidas higiénico-dietéticas como la restricción de sal, el abandono del tabaco, realizar actividad física regularmente y recibir los grupos de drogas que tienen un beneficio en la mortalidad cardiovascular y la hospitalización por IC, es decir aquellas que enlentecen la progresión de enfermedad. Estos grupos de drogas son las denominadas 'inhibidores del sistema renina angiotensina' (ARNI, iECA o ARA II); los 'betabloqueantes'; los 'antagonistas del receptor mineralocorticoideo' y ahora los 'iSGLT2'.

"Las guías de manejo de la insuficiencia cardíaca y los resultados de los trabajos clínicos nos muestran con alto nivel de evidencia los tratamientos a seguir. Ahora el desafío es trasladar este conocimiento y la evidencia a la población. Se requiere de programas o clínicas de IC que realicen educación a los pacientes, que tengan seguimientos estandarizados y control de la calidad de atención. Por otra parte, sigue siendo un desafío el acceso a la medicación de manera universal", concluyó la Dra. Diez.

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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) autorizó el uso de liraglutida para el tratamiento de adolescentes y niños a partir de 10 años de edad, con diabetes mellitus tipo 2 insuficientemente controlada como adyuvante de la dieta y ejercicio. Esta medicación ya estaba disponible en nuestro país para adultos. Más allá de la insulina y la metformina, la liraglutida es el primer tratamiento que obtiene la aprobación para uso pediátrico en diabetes tipo 2.

"Para niños y adolescentes con diabetes es una muy buena noticia que se aprueben más alternativas terapéuticas con mecanismos de acción diferentes. Sin ninguna duda, es un avance que va a permitir que logremos un mejor control de la diabetes tipo 2 en este grupo de pacientes", expresó la Dra. Margarita Barrientos, endocrinóloga pediatra, investigadora principal de estudios clínicos en México.

"Ciertamente existía una necesidad insatisfecha de contar con más opciones terapéuticas, pero la clave es que sean medicaciones que demuestren ser eficaces y seguras para su uso pediátrico", agregó la Dra. Margarita Barrientos.

Aunque, históricamente, la diabetes tipo 2 era una enfermedad que se daba principalmente en adultos, la Organización Mundial de la Salud indica que es cada vez más frecuente en niños y adolescentes.

Este incremento está impulsado por la epidemia mundial de obesidad infantil, desencadenada entre otras causas por malos hábitos alimenticios y vida sedentaria. En nuestro país, el exceso de peso (sobrepeso + obesidad) está presente en el 13,6% de los menores de 5 años y en el 41,1% de quienes tienen entre 5 y 17 años.

"Lamentablemente, lo que antes era inusual hoy es una realidad frecuente en nuestro consultorio. Hoy, esta enfermedad aparece en edades tempranas y no hay tiempo que perder", sostuvo la Dra. Barrientos.

"El tratamiento recomendado para la diabetes tipo 2 en pediatría es similar al de los adultos, con énfasis en un enfoque gradual que comienza con modificaciones en el estilo de vida, particularmente alimentación saludable y ejercicio físico, seguido por el uso de un tratamiento farmacológico único y luego -de ser necesario- por la combinación de dos medicamentos. El objetivo es que el paciente logre y mantenga niveles adecuados de glucosa en sangre para prevenir complicaciones a largo plazo", aseguró la Dra. Laura Pomares, Médica de Planta del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Hospital 'Juan Pablo II' de Corrientes.

Hasta ahora, las dos únicas opciones de tratamiento aprobadas en niños y adolescentes con diabetes tipo 2 eran la metformina y las insulinas. Sin embargo, más de la mitad de los pacientes jóvenes no logra el control glucémico sostenido con metformina como monoterapia, inclusive cuando se combina con intervenciones en el estilo de vida. El tratamiento con insulina requiere de rutinas bien establecidas para minimizar el riesgo de hipoglucemia, un desafío en sí mismo en niños y adolescentes.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica en la que el páncreas no produce suficiente insulina para controlar el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre o el cuerpo no puede usarla de manera efectiva. Puede provocar complicaciones para la salud a largo plazo si la persona no controla adecuadamente su enfermedad.

La Dra. Laura Pomares explicó que "la liraglutida es un 'análogo de incretina', es decir, que actúa imitando el funcionamiento metabólico de esa hormona en el organismo, cuyo rol es estimular la liberación de insulina por el páncreas en respuesta a los alimentos. De esta manera, ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre. Ya conocemos muy bien esta medicación, porque existe amplia evidencia y experiencia en adultos en los últimos 10 años".

La eficacia y seguridad de este medicamento en niños y adolescentes se investigó en el ELLIPSE, un estudio clínico de fase 3, controlado con placebo, que incluyó 134 pacientes con diabetes tipo 2, de 10 a 17 años y se llevó a cabo en 84 centros en 25 países.

En combinación con metformina, con o sin insulina basal, liraglutida (1,8 mg/día) redujo significativamente los niveles de hemoglobina glicosilada (un indicador que promedia los valores de glucemia en los últimos tres meses) tanto a las 26 como a las 52 semanas, versus placebo, donde la hemoglobina glicosilada aumentó, demostrando la superioridad de liraglutida en el control glucémico.

Además, la proporción de niños y adolescentes que en la semana 26 alcanzaron un valor de hemoglobina glicosilada inferior a 7% (nivel objetivo para un adecuado control de la enfermedad) fue significativamente mayor en aquellos que recibieron liraglutida (63.7%) que en los pertenecientes al otro grupo (36.5%).

El perfil de seguridad del medicamento en esta población es similar al ya conocido en la población de adultos.

Estos datos se suman a la extensa evidencia del uso de liraglutida en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y al compromiso de Novo Nordisk en abordar una considerable y creciente necesidad médica insatisfecha para toda la población de pacientes con diabetes.

 

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Jueves, 19 Marzo 2020 16:53

FDA e inhibidores de SGLT2

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó cambios en el etiquetado de seguridad para todos los inhibidores del transportador de sodio-glucosa 2 (SGLT2) utilizados para tratar el nivel alto de azúcar en sangre en pacientes con diabetes tipo 2.

Los nuevos cambios afectan a la canagliflozina, la dapagliflozina, la empagliflozina y la ertugliflozina, y se realizaron porque la cirugía puede poner a los pacientes tratados con inhibidores de SGLT2 en mayor riesgo de cetoacidosis. La canagliflozina, la dapagliflozina y la empagliflozina deben suspenderse 3 días antes de la cirugía programada, y la ertugliflozina debe suspenderse al menos 4 días antes, señaló la agencia en un comunicado de prensa. La glucosa en sangre debe controlarse después de la interrupción del medicamento y controlarse adecuadamente antes de la cirugía.

“El inhibidor de SGLT2 puede reiniciarse una vez que la ingesta oral del paciente vuelva a la línea de base y se resuelva cualquier otro factor de riesgo de cetoacidosis”, señaló la agencia.

Los inhibidores de SGLT2 reducen el azúcar en la sangre al hacer que el riñón elimine el azúcar del cuerpo a través de la orina. Los efectos secundarios de los medicamentos varían, pero incluyen infecciones del tracto urinario e infección micótica genital. Los pacientes con insuficiencia renal grave o enfermedad renal en etapa terminal, que están en tratamiento de diálisis o que tienen una hipersensibilidad conocida al medicamento no deben tomar inhibidores de SGLT2, informó la FDA.

 

Fuente: Medscape/MDedge.com.

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La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. aprobó hoy las tabletas orales de semaglutida (Rybelsus) para mejorar el control del azúcar en la sangre en pacientes adultos con diabetes tipo 2, junto con la dieta y el ejercicio. Rybelsus es el primer tratamiento con proteína del receptor del péptido similar al glucagón (GLP-1) aprobado para su uso en los Estados Unidos que no necesita inyectarse. Los medicamentos GLP-1 son tratamientos sin insulina para personas con diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 2 es la forma más común de diabetes, que ocurre cuando el páncreas no puede producir suficiente insulina para mantener el azúcar en la sangre a niveles normales. GLP-1, que es una hormona corporal normal, a menudo se encuentra en niveles insuficientes en pacientes con diabetes tipo 2. Al igual que GLP-1, Rybelsus ralentiza la digestión, evita que el hígado produzca demasiado azúcar y ayuda al páncreas a producir más insulina cuando es necesario.

La eficacia y seguridad del medicamento en la reducción del azúcar en sangre en pacientes con diabetes tipo 2 se estudiaron en varios ensayos clínicos, dos de los cuales fueron controlados con placebo y varios de los cuales se compararon con otros tratamientos de inyección de GLP-1. Rybelsus se estudió como una terapia independiente y en combinación con otros tratamientos para la diabetes, como metformina, sulfonilureas (secretagogos de insulina), co-transportador de sodio-glucosa-2 (SGLT-2), inhibidores de insulina y tiazolidinedionas, todos en pacientes con tipo 2 diabetes.

 

En los estudios controlados con placebo, Rybelsus como terapia independiente resultó en una reducción significativa en el azúcar en la sangre (hemoglobina A1c) en comparación con el placebo, según lo determinado por las pruebas de HbA1c, que miden los niveles promedio de azúcar en la sangre a lo largo del tiempo. Después de 26 semanas, el 69% de los que tomaron 7 mg una vez al día y el 77% de los que tomaron 14 mg una vez al día de Rybelsus disminuyeron su HbA1c a menos del 7%, en comparación con el 31% de los pacientes que recibieron placebo.

La información de seguridad incluye una advertencia sobre el posible aumento del riesgo de tumores de células C tiroideas, y que Rybelsus no se recomienda como la primera opción de medicamento para tratar la diabetes. Se recomienda no utilizar este medicamento a los pacientes que alguna vez hayan tenido carcinoma medular de tiroides (MTC) o que tengan un familiar que haya tenido MTC. Además, se recomienda no utilizar este fármaco a los pacientes que alguna vez han tenido síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2).

Rybelsus no debe usarse en pacientes con diabetes tipo 1 y personas con cetoacidosis diabética.

 

También tiene advertencias sobre pancreatitis (inflamación del páncreas), retinopatía diabética (daño en la retina del ojo), hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en la sangre), lesión renal aguda y reacciones de hipersensibilidad. No se sabe si Rybelsus puede ser utilizado por pacientes que han tenido pancreatitis. El riesgo de hipoglucemia aumentó cuando se usó en combinación con sulfonilureas o insulina.

 

Rybelsus debe tomarse al menos 30 minutos antes de la primera comida, bebida u otro medicamento oral del día, con no más de 4 onzas de agua corriente. Este medicamento ralentiza la digestión, por lo que los pacientes deben analizar con su médico otros medicamentos que estén tomando antes de comenzar a utilizar Rybelsus. Los efectos secundarios más comunes son náuseas, diarrea, vómitos, disminución del apetito, indigestión y estreñimiento.

 

La aprobación de Rybelsus fue otorgada a Novo Nordisk.

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Aumentar el aporte de grasas omega-3 en la dieta tiene poco o ningún efecto sobre el riesgo de diabetes tipo 2, según una revisión de la evidencia científica realizada por investigadores de la Universidad de Anglia del Este, en Reino Unido, publicada en BMJ. Los datos de este trabajo sugieren que los suplementos de omega-3 no deberían ser recomendados para la prevención o el tratamiento de este tipo de diabetes.

El aumento de la diabetes tipo 2 se debe principalmente al aumento de la gordura corporal y la inactividad, por lo que la dieta y el peso corporal son clave para tratar, prevenir y retrasar su aparición. Estudios anteriores han sugerido que los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) derivados del pescado azul (omega-3 de cadena larga) y de las plantas (ácido alfa-linolénico y omega-6) pueden tener efectos beneficiosos en el cuerpo que podrían ayudar a proteger contra este tipo de diabetes, aunque los resultados no son concluyentes.

Un total de 83 ensayos

Muchos países también recomiendan una dieta alta en grasas poliinsaturadas para una variedad de afecciones, incluida la diabetes. Para explorar esto más a fondo, los investigadores analizaron los resultados de 83 ensayos controlados aleatorios en los que participaron 121.070 personas con y sin diabetes, todas de al menos seis meses de duración. Los ensayos evaluaron los efectos del aumento de omega-3 de cadena larga, ácido alfa-linolénico, omega-6 o AGPI totales en los nuevos diagnósticos de diabetes o medidas del metabolismo de la glucosa tomados como suplementos o enriquecidos o naturalmente alimentos ricos. También se midió la calidad de la evidencia para cada ensayo.

Los investigadores encontraron que el aumento de las grasas omega-3 de cadena larga tuvo poco o ningún efecto en la probabilidad de diagnóstico de diabetes o en el metabolismo de la glucosa, y ello no cambió con mayor duración.

Los efectos del ácido alfa-linolénico (o ALA, otro tipo de omega-3), omega-6 y PUFA totales en el diagnóstico de diabetes no fueron claros, ya que la evidencia era de muy baja calidad. El metanálisis, que combina los resultados de los ensayos, sugirió poco o ningún efecto de estas grasas en las medidas del metabolismo de la glucosa.

También se sugirió que las dosis altas de grasas omega-3 de cadena larga (más de 4.4 g por día) pueden tener efectos negativos sobre el riesgo de diabetes y el metabolismo de la glucosa, pero los investigadores enfatizan que este hallazgo debe interpretarse con precaución.

Debilidades y sesgo

Los investigadores señalan algunas debilidades, que incluyen riesgo de sesgo en algunos ensayos. Sin embargo, cuando restringieron sus análisis para incluir solo los ensayos de la más alta calidad, tampoco hubo ningún efecto sobre el riesgo de diabetes o el metabolismo de la glucosa.

Aun así, estos investigadores dicen que ésta es la revisión más extensa hasta la fecha que evalúa los efectos de las grasas poliinsaturadas en la diabetes y el metabolismo de la glucosa en ensayos controlados aleatorios a largo plazo.

“No hay evidencia convincente que sugiera que alterar nuestras ingestas de LCn3, ALA, omega-6 o PUFA total altere el metabolismo de la glucosa o el riesgo de diabetes”. Y recomiendan que los suplementos “no deberían fomentarse para la prevención o el tratamiento de la diabetes”.

 

Fuente: Diario Médico / COFA

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La inyección de liraglutida fue aprobada por la FDA para el tratamiento de pacientes pediátricos de 10 años o más con diabetes tipo 2. Es el primer fármaco no insulínico aprobado para tratar la diabetes tipo 2 (T2D según sus siglas en inglés) en pacientes pediátricos desde que se aprobó la metformina para uso en este grupo de pacientes en el año 2000, según la FDA. La liraglutida ha sido aprobada para tratar a pacientes adultos con T2D desde 2010.

 

“La FDA recomienda que los medicamentos estén disponibles para el mayor número posible de pacientes cuando existe evidencia de seguridad y eficacia”, dijo Lisa Yanoff, Directora interina de la División de Metabolismo y Productos de Endocrinología en el Centro para la Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA.

“Se ha demostrado que liraglutida mejora el control del azúcar en la sangre en pacientes pediátricos con diabetes tipo 2. La indicación ampliada proporciona una opción de tratamiento adicional en un momento en el que un número creciente de niños están siendo diagnosticados con esta enfermedad”.

La liraglutida mejora los niveles de azúcar en la sangre al crear los mismos efectos en el cuerpo que la proteína receptora del péptido similar a glucagón (GLP-1) en el páncreas. GLP-1 se encuentra a menudo en niveles insuficientes en pacientes con T2D. Al igual que el GLP-1, la liraglutida retrasa la digestión, evita que el hígado produzca demasiada glucosa y ayuda al páncreas a producir más insulina cuando es necesario.

Fuente: Pharmacy Times

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Un estudio de la agencia de investigación médica de los NIH (Institutos Nacionales de la Salud) de Estados Unidos sugiere que el fármaco colchicina, utilizado para tratar la gota de afección artrítica, podría reducir las complicaciones que acompañan al síndrome metabólico, una combinación de presión arterial alta, niveles de glucosa en sangre alta y otras afecciones que aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2.

Estudios anteriores han indicado que la inflamación de todo el sistema que se produce en la obesidad desempeña un papel en el desarrollo de la diabetes tipo 2. En el estudio actual, los investigadores dirigidos por Jack A. Yanovsky, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD), y Eunice Kennedy Shriver de los NIH, asignaron al azar a 21 participantes del estudio a recibir colchicina dos veces al día durante tres meses, mientras que 19 participantes recibieron un placebo. La colchicina suprime un complejo de proteínas múltiples llamado NLRP3, que desencadena la inflamación que se observa en la obesidad.

Los investigadores observaron cómo funcionaba la insulina en el cuerpo para eliminar el azúcar en la sangre (resistencia a la insulina). El resultado, publicado en ‘Diabetes, Endocrinology, and Metabolism’, fue que no hubo diferencia en los dos grupos en la resistencia a la insulina determinada por una medida del uso de insulina (la prueba de tolerancia a la glucosa intravenosa modificada con insulina y frecuentemente muestreada).

Sin embargo, el grupo de cochicina mostró una mejoría en la evaluación del modelo homeostático de resistencia a la insulina, que también estima la cantidad de insulina necesaria para mantener el azúcar en la sangre a un nivel normal durante el ayuno. Aquellos en el grupo de colchicina también obtuvieron calificaciones más bajas en un análisis de sangre de proteína C reactiva y otras pruebas que indican inflamación.

A pesar de los resultados los autores concluyeron que se necesitan estudios más amplios para determinar si la colchicina podría prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2 en personas con síndrome metabólico.

Fuente: Europa Press / COFA

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Investigadores españoles asocian el uso de terapias con insulina o la combinación de metformina y sulfonilurea al aumento de fragilidad ósea en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Tras analizar los datos de más de 12.200 pacientes no se encontró una asociación significativa entre el aumento del riesgo de fractura y otro medicamento antidiabético.

Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) y de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) han relacionado el uso de los tratamientos con insulina con un aumento del riesgo de fracturas entre los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2).

El riesgo de fractura debe tenerse en cuenta cuando se introduce un medicamento hipoglucemiante como parte del tratamiento para la diabetes

El estudio, liderado por Daniel Prieto-Alhambra y Adolfo Díez Pérez, expertos en el Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria (IDIAPJGol) e Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), respectivamente, y por Dídac Mauricio, en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, ha sido publicado en la revista Osteoporosis International y demuestra que hay un mayor riesgo de fractura ósea en la terapia con insulina que en otros tratamientos hipoglucemiantes.

Los pacientes con diabetes tipo 2 tienen un mayor riesgo de fracturas por fragilidad, a lo que pueden contribuir las terapias antidiabéticas.“Nuestro objetivo ha consistido en calificar el riesgo de fractura asociado a los diferentes tratamientos antidiabéticos habitualmente prescritos a pacientes con DM2”, explica Prieto-Alhambra.

De esta manera, el trabajo toma en consideración el uso de todos los medicamentos antidiabéticos administrados en los seis meses previos a la fecha de inicio, comparándolo con la monoterapia con metformina (MTF), el fármaco más comúnmente utilizado, como grupo de referencia.

La terapia con insulina, al igual que en el caso de la combinación de MTF y sulfonilurea (SU), se asoció con un mayor riesgo de fractura que la monoterapia con MTF en pacientes con DM2, lo que implica que el riesgo de fractura debe tenerse en cuenta cuando se introduce un medicamento hipoglucemiante como parte del tratamiento para la DM2.

Referencia bibliográfica:

E. Losada, B. Soldevila, M.S. Ali, D. Martínez-Laguna, X. Nogués, M. Puig-Domingo, A. Díez-Pérez, D. Mauricio, D. Prieto-Alhambra. Real-world antidiabetic drug use and fracture risk in 12,277 patients with type 2 diabetes mellitus: a nested case–control study. Osteoporos Int. DOI: 10.1007/s00198-018-4581-y

Fuente: Agencia SINC – España / COFA

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