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Los analgésicos antiinflamatorios son los remedios más consumidos por los argentinos y los más automedicados junto con los antigripales, antiácidos y laxantes. El 50 % del consumo de estas medicinas se realiza sin receta e incluso se sospecha que, durante la pandemia, este porcentaje ha aumentado por la dificultad y el temor a acceder a consultas médicas o a los centros de salud.

En muchas ocasiones acudimos a nuestro botiquín en lugar de a la ayuda profesional, desconociendo las consecuencias que puede causar el uso incorrecto o excesivo de algunos medicamentos. Por ejemplo, actualmente se ven con mayor frecuencia pacientes con sangrados intestinales ocasionados por un mal uso o abuso de ciertos fármacos como los denominados antiinflamatorios no esteroides, los más conocidos son el ibuprofeno y las aspirinas.

Al tratarse de medicamentos de amplio espectro se utilizan para diferentes malestares, ya que por su acción analgésica actúan aliviando el dolor y reducen la inflamación por su acción antiinflamatoria. Dolores de cabeza, corporales, menstruales o de muela, fiebre, lesiones deportivas, entre otras, pueden ser tratadas con estos comprimidos.

Su empleo va en aumento, pero se suelen desconocer algunas de sus consecuencias. El consumo en exceso, y sostenido en el tiempo, aumenta el riesgo de padecer hemorragias digestivas, úlceras gástricas y daños en la salud gastrointestinal. Además, estas chances se incrementan si son combinados con alcohol y tabaco, dos factores altamente agresivos que lesionan la mucosa gástrica.

SÍNTOMAS Y SEÑALES DE ALERTA

El sangrado en el tracto digestivo es un síntoma más que una enfermedad en sí, un síntoma de que algo no va bien. Suelen ocurrir por condiciones o factores que se pueden evitar, controlar o curar. Es importante que encontrar la fuente del síntoma, ya que, si bien no suelen ser graves, en determinados casos, si no se identifican a tiempo pueden poner en riesgo a la salud.

Los signos y síntomas dependerán de su localización, magnitud y tiempo de evolución. Los sangrados crónicos son los más silenciosos y los que habitualmente se detectan en estudios de rutina de laboratorio, a través de la anemia. Son pérdidas leves que se sostienen en el tiempo, habitualmente no son una urgencia y pueden estudiarse de manera ambulatoria.

Por el contrario, los sangrados agudos son más severos y se manifiestan mediante dolor abdominal, vómitos sanguinolentos o materia fecal con sangre, síntomas que muchas veces logran provocar una descompensación brusca en el paciente. En este tipo de hemorragias se requiere evaluación médica de urgencia ya que pueden llegar a ser mortales de no tratarse rápidamente.

PROTECTORES GÁSTRICOS: ¿LOS GRANDES ALIADOS?

Habitualmente se sugiere tomar la mayoría de los medicamentos en ayunas para que estos no interaccionen con los alimentos y pierdan su efecto. Los antiinflamatorios, por el contrario, se deben tomar con las comidas para evitar la irritación de la mucosa gástrica, ya que si se ingieren con el estómago vacío no se absorben adecuadamente, pierden su efecto y pueden provocar dolor de estómago, náuseas o vómitos e, incluso, llegar a producir úlceras.

En caso que se deban consumir antiinflamatorios o remedios de forma crónica, se recomendará el uso de los protectores gástricos, que disminuirán las consecuencias y protegerán la salud digestiva. Son de los más consumidos en todo el mundo, no solo evitan las molestias producidas por los ácidos estomacales, previenen la secreción ácida gástrica y protegen los ácidos propios de la digestión, sino que, además, preservan al estómago.
 
Como todo fármaco, deben ser ingeridos bajo prescripción médica, para evitar posibles complicaciones, y será el médico tratante quien debe recomendarlo o no, evaluando los riesgos y beneficios según el paciente.
 

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Un estudio de la Universidad de McGill de Canadá mostró, por primera vez, que los genes del reloj circadiano están involucrados en la efectividad de la curación tras una cirugía. De hecho, los investigadores probaron que los antiinflamatorios son más eficaces en la recuperación postoperatoria cuando se toman durante los períodos activos de los relojes biológicos del cuerpo humano.

En concreto, el estudio, publicado en la revista ‘Scientific Reports’, sugiere que si los antiinflamatorios se toman ya sea en la tarde o en la noche, durante las fases de descanso del ritmo circadiano, su efecto después de la cirugía puede disminuir “severamente”. Esto se debe a que estos son los períodos en los que las células conocidas como osteoblastos están reconstruyendo el hueso.

Aunque investigaciones anteriores demostraron que los genes del reloj circadiano juegan un papel en enfermedades como el cáncer, el Alzheimer, la artritis y el Parkinson; éste es el primer estudio que analiza el efecto del ritmo circadiano en cualquier tipo de cirugía o lesión.

La inflamación después de la cirugía es crucial para la curación, ya que parte del proceso implica tanto la destrucción de cualquier bacteria que pueda estar en el área, como la señalización para atraer las células que reconstruirán los tejidos. Pero el proceso no es constante. “Hay períodos de inflamación que son realmente muy destructivos, y hay períodos que son constructivos e importantes para la curación”, explica uno de los autores, Faleh Tamimi.

El componente destructivo del ritmo circadiano en lo que se refiere a la curación de los huesos se produce durante el día, cuando los osteoclastos descomponen los huesos.

“Al limitar el uso de antiinflamatorios a las mañanas y dar analgésicos por la noche para el dolor, podríamos obtener mejores resultados en cuanto a la curación de los huesos que si se dieran antiinflamatorios durante el día”

Los investigadores compararon el dolor y la curación de los huesos en dos grupos diferentes de ratones con fractura de tibia. A un grupo se le administraron dosis constantes de antiinflamatorios durante un período de veinticuatro horas, mientras que a los otros solo por la mañana (durante las fases activas del ritmo circadiano) y analgésicos por la noche.

Así, descubrieron que el segundo grupo se recuperó del dolor de la lesión y recuperó la fuerza de los huesos más rápidamente y de forma más completa. Sorprendentemente, también notaron diferencias entre los grupos en la expresión de más de 500 genes relacionados específicamente con los procesos de curación ósea. “Es casi como si los antiinflamatorios fueran dos medicamentos diferentes por la mañana y por la tarde. Si das antiinflamatorios por la mañana estás trabajando a favor del ritmo del cuerpo y cuando los das por la noche, en contra de él, así que interrumpes la curación”, señaló el Dr. Tamimi.

Como siguiente paso en su investigación, los científicos canadienses están recopilando datos preliminares de un ensayo clínico que monitoriza el dolor y la curación relacionados con la extracción de las muelas del juicio, utilizando dos tratamientos farmacológicos diferentes: uno que implica el uso exclusivo de antiinflamatorios y el otro que administra medicamentos antiinflamatorios solo por la mañana y al mediodía, y analgésicos por la tarde y por la noche. Los resultados preliminares son “prometedores”, adelantan los investigadores.

Fuente: Europa Press / COFA

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