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Desde el año 2020, tras el inicio de la pandemia por el coronavirus, los casos de gripe estacional fueron menos que los años anteriores. “Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, en Argentina, la actividad de virus influenza se mantuvo baja”, señaló el alerta oficial. Sin embargo, a partir de la primera semana de diciembre pasado hasta ahora, se ha detectado un aumento en el número de casos de influenza, principalmente Influenza A H3N2. Generalmente, los casos de gripe estacional suben entre abril y octubre de cada año en la Argentina. No en enero, febrero o marzo.

“Hubo un cambio rotundo de escenario entre el verano pasado y el actual”, dijo Teresa Varela, directora de Vigilancia Epidemiológica y control de brotes del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, donde registraron 36 casos de gripe desde el inicio de este año. “Se adelantó la temporada de gripe que suele iniciarse después de marzo”, resaltó la funcionaria.

“ Identificamos una suba en los casos de gripe poco habitual para esta fecha del año. Es algo que también ya pasó en países de la región como Brasil. Tenemos el compromiso del Ministerio de Salud de la Nación que a fin de mes llegará la vacuna y ya podremos empezar a inocular contra la gripe, comenzando por el personal de salud y los grupos de mayor riesgo”, dijo el titular del Ministerio de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.

En CABA también se registró un incremento de casos de influenza en las últimas semanas y confirmaron que debido a que el mismo se está dando más temprano que lo habitual, la vacunación contra la gripe comenzará el próximo mes.

Si se consideran los casos con gripe que se detectaron durante este verano según las edades de los afectados, el mayor número de casos se detectó en niños menores de 5 años en primer lugar y en jóvenes que tienen entre 25 y 34 años en segundo lugar. La gripe no impactó igual en todo el territorio del país.  Las jurisdicciones en las que se registró el mayor número de muestras con resultado positivo son la provincia de Buenos Aires, Salta, Santa Fe, Tucumán y Ciudad de Buenos Aires.

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A nivel mundial, el 55% de la población recibió el esquema completo de vacunación contra el COVID-19. En la Argentina, más del 78% de la población general ya accedió a ese esquema primario al aplicarse las dos dosis de vacunas. Además el 33,1% recibió una tercera dosis como refuerzo o como adicional. En marzo próximo, se empezará a aplicar una cuarta dosis solo en las personas que han recibido la dosis adicional, según el plan estratégico de vacunación del Ministerio de Salud de la Nación.

Esa cuarta dosis ya se había establecido para un grupo específico de la población en el país. En noviembre pasado, la cartera de Salud había especificado en los lineamientos de vacunación que se iba a dar una dosis adicional como parte del esquema primario, cuando la respuesta inmune inicial fuera “probablemente insuficiente”.

Dentro del grupo de los que han recibido la tercera dosis como adicional, están las personas con inmunocompromiso. Se incluyó a las personas en tratamiento oncológico para tumores sólidos y onco-hematológicos, las que han recibido un trasplante de órgano sólido en tratamiento inmunosupresor, y las que recibieron trasplante de células progenitoras hematopoyéticas en los últimos 2 años o en tratamiento inmunosupresor.

También dentro del grupo de los que recibieron la dosis adicional están las personas con inmunodeficiencia primaria moderada o grave, personas que viven con VIH independientemente del recuento de CD4 y niveles de carga viral, personas en tratamiento activo con corticosteroides en dosis altas o medicación inmunosupresora, con insuficiencia renal crónica en hemodiálisis, con enfermedades autoinmunes y/o tratamientos con inmunosupresores, inmunomoduladores o biológicos.

Se incluyó también en el grupo de dosis adicional a las personas de 50 años o mayores que habían recibido un esquema primario de vacuna a virus inactivado, como la desarrollada por Sinopharm.

Después de los cuatro meses de haber recibido la dosis adicional, ese grupo de personas accederá entonces a la cuarta dosis que cumple la función de dosis de refuerzo como se viene dando en el resto de la población.

 

“Las únicas personas que recibirían una cuarta dosis son aquellos que por indicación recibieron dosis adicional en noviembre o en diciembre. Es decir, lo que reciben es el refuerzo pasado cuatro meses de la dosis adicional”, dijo Juan Manuel Castelli, Subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación y a cargo del plan de vacunación. En marzo, se cumplirán los 4 meses de intervalo para las personas que recibieron la dosis adicional en noviembre.

La "dosis de refuerzo" para Covid-19 se aplica por una razón diferente a la "dosis adicional". Según la cartera de Salud, el refuerzo (o “booster”) se administra luego del esquema primario con respuesta inmunológica inicial suficiente. Tiene en cuenta la posible disminución de la respuesta en el transcurso del tiempo.

En el país, otras vacunas también implican la aplicación de dosis de refuerzo como por ejemplo la triple viral y la doble bacteriana.

Las tercera dosis -tanto las que se aplican como adicionales como las de refuerzo- se habían empezado a dar en noviembre pasado.

De a poco, las terceras dosis pasaron a ser la mayoría de las dosis semanales del plan de vacunación.  En la primera semana de enero pasado, el 64% del total aplicado se usó como adicional o como refuerzo. En la última semana de enero, la proporción de aplicaciones de la tercera dosis (incluyendo las dosis como adicionales y las de refuerzo) pasó a ser el 69% .

 

 

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De acuerdo con las estimaciones provenientes del Observatorio Global del Cáncer (Globocan) de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), en la Argentina se diagnosticaron 130.878 casos nuevos de cáncer en ambos sexos en el año 2020. Considerando todos los sitios tumorales -a excepción del cáncer de piel no melanoma (126.818 casos)-, la tasa de incidencia ajustada por edad fue de 212,4 casos por 100.000 habitantes, cifra que posiciona a Argentina dentro de los países del mundo con incidencia de cáncer media-alta (rango 181,1 a 248,3 por 100.000 habitantes). 

En el Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora este viernes 4 de febrero, desde la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) y el laboratorio Pfizer ponemos énfasis en dar prioridad a la prevención y a la educación de la población, sobre todo para aquellos tipos de tumores altamente prevenibles. 

En la Argentina, si se toma en cuenta la distribución de los casos según los principales sitios tumorales, se observa que el cáncer de mama, con 22.024 casos, fue el de mayor magnitud en el año 2020, representando el primero en las mujeres, con el 16,8% de todos los casos nuevos. En segundo lugar, se ubica el cáncer colorrectal, con 15.895 casos nuevos representando el 12,1% del total y, en tercer lugar, el cáncer de pulmón, con 12.110 casos nuevos, que concentran el 9,3% del total de tumores2. Respecto de la mortalidad, las últimas cifras oficiales muestran que en 2019 en ambos sexos se produjeron 5.992 decesos por cáncer de mama, 7.539 por cáncer de colon y 9.300 fallecimientos por cáncer de pulmón, tráquea y bronquios. 

"La incidencia del cáncer de mama en nuestro país sigue las estadísticas mundiales, siendo el mismo el de mayor incidencia a nivel global. Sin duda, la mejor estrategia es seguir concientizando sobre esto, que se sepa, por ejemplo, que 1 de cada 8 mujeres va a desarrollar cáncer de mama y que existen distintas posibilidades reales y comprobadas científicamente para poder evitarlo o detectarlo en fase temprana, donde la curación es altamente probable", señaló el Dr. Nicolás Castagneris, médico oncólogo, miembro de la AAOC. 

Se estima que el 70% de las muertes ocurren en países de ingresos bajos a medios. Uno de los conceptos que está vinculado a la prevención es el de los factores de riesgo, que para el cáncer son bien conocidos: ingesta desmedida de alcohol, sobrepeso y obesidad, baja actividad física, tabaquismo, exposición a radiación ionizante, exposición a ciertas sustancias (tales como el asbesto) y ciertas infecciones como el HPV (prevenible mediante la vacunación) y otras causadas por los virus de las hepatitis B y C. Por supuesto que también están aquellos no modificables como la edad y la genética. 

"Sabemos cuáles son los factores de riesgo y la Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de un 50% de los cánceres a nivel global podría reducirse si la población no se expusiera a estos, porque además muchos son modificables. El cáncer de mama, por ejemplo, es el más frecuente en Argentina, pero existen hábitos saludables que disminuyen su posibilidad de aparición y contamos con muy buenas técnicas como la mamografía y la ecografía mamaria para detectarlo en estadios iniciales, cuando el pronóstico es muy favorable. El cáncer de pulmón es otro de los que ocupa las primeras posiciones en materia de mortalidad y ahí es donde falta difundir la necesidad de la tomografía anual en determinados casos de personas fumadoras, personas con EPOC o con otros factores de riesgo propensos a desarrollar este tipo de tumor. Tampoco existe una adherencia elevada a la videocolonoscopía para poder detectar a tiempo pólipos con potencial riesgo cancerígeno; son muy importantes la educación y la difusión", detalló el Dr. Castagneris, quien se desempeña como Coordinador de la Unidad de Tumores Torácicos y Tumores de Cabeza y Cuello de la Clínica Universitaria Reina Fabiola en Córdoba. 

Más allá de los avances científicos en el tratamiento contra el cáncer, la posibilidad de controlar la enfermedad y promover la calidad de vida de quienes la desarrollan se ve influenciada por la brecha de equidad, es decir, las diferencia en el acceso de las personas al cuidado de la salud en materia de cáncer. Esta puede existir por el nivel de ingresos económicos, la educación, la ubicación geográfica, la orientación sexual, la etnia, la raza o el género, entre otros. 

Bajo el lema 'Por unos cuidados más justos', con el objetivo de contribuir a cerrar la brecha existente en la atención del cáncer en distintas partes del mundo, desde la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) lanzaron una campaña enmarcada en el Día Mundial del Cáncer, invitando a sumarse con el hashtag #PorUnosCuidadosMásJustos. La iniciativa promueve el desafío de que 'para crear un futuro sin cáncer, el momento de actuar es ahora' y cuenta con el apoyo de numerosas entidades que se sumaron a la convocatoria. 

"Desde Argentina nos sumamos también a esta campaña para contribuir a superar aquellas barreras que hoy pueden ser un obstáculo para el acceso a una atención igualitaria del paciente con cáncer. En la AAOC, uno de nuestros objetivos como sociedad científica es trabajar para que en el futuro no existan diferencias por la zona geográfica donde viva el paciente ni relacionadas a si su cobertura médica es pública o privada", describió el Dr. Castagneris. 

Entre las recomendaciones a tener en cuenta para cerrar la brecha en la atención oncológica y aprovechando este Día Mundial del Cáncer, la comunidad médico-científica hace especial hincapié en la necesidad de contar con datos concretos que nos permitan entender en donde estamos posicionados y hacia dónde vamos en el abordaje de este tipo de patologías, educar al público sobre la prevención del cáncer, equipar a los profesionales de la salud con habilidades y conocimientos, fortalecer la atención primaria de la salud que se presta en las comunidades y abordar, a través de políticas y programas, algunos de los factores sociales y económicos que pueden afectar la salud de las personas, entre otros.

"En los próximos años, además, vamos a observar muy probablemente un aumento en las tasas de recurrencia de la enfermedad como consecuencia de la pandemia y el confinamiento. En una encuesta global llevada adelante en nuestro país entre instituciones privadas, se observó que dos tercios de las instituciones tuvieron una declinación al menos parcial en la atención de pacientes oncológicos por distintos motivos asociados a la pandemia: principalmente, por precaución al ser personas de alto riesgo, que reciben quimioterapia o que están inmunosuprimidas, por sobrecarga del sistema sanitario, por falta de elementos de protección personal, recursos, incluso por disminución del personal sanitario debido a la infección por Covid-19. El desafío va a ser trabajar en conjunto, en forma multidisciplinaria para reducir al mínimo las consecuencias", advirtió el Dr. Castagneris

"La buena noticia es que la ciencia continúa desarrollándose y en la última década y media se produjeron importantes avances. Un ejemplo es el advenimiento de la inmunoterapia, que logró reemplazar a la quimioterapia en algunas indicaciones. Son fármacos que logran activar el propio sistema inmune del paciente para combatir la célula tumoral, guardando no sólo un mejor perfil de seguridad y tolerabilidad, sino que también les han dado a muchos pacientes un control a largo plazo de la enfermedad", agregó el especialista. 

Otro de los avances significativos está relacionado con la utilización de las terapias blanco, que actúan en sitios específicos que están afectados en distintos tumores. "Estos blancos, en algunos tumores, pueden ser atacados con inhibidores que tienen una alta eficacia, en general con mejor tolerancia que los tratamientos convencionales y que fueron responsables, entre otros, de que en los Estados Unidos se produjera una reducción en la mortalidad por cáncer de pulmón. Hoy va ganando terreno la medicina personalizada, donde lo que se busca es tratar a cada paciente tomando en cuenta la alteración genómica específica de cada tumor, de modo de poder elegir con más precisión el tratamiento", concluyó el Dr. Castagneris.

 

 

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En el día de ayer se confirmó por parte del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas ANLIS Malbrán el primer caso de variante Ómicron sub-linaje BA.2 en Argentina.

Se trata de un paciente de 62 años, que reside en la ciudad de Buenos Aires, que volvió el 12 de enero de Uruguay y dos días después comenzó a presentar síntomas compatibles con la enfermedad. El día 19 de enero se le realizó un test diagnóstico para SARS-CoV-2 que arrojó un resultado positivo. En todo momento, el paciente cursó la enfermedad de manera leve y fue seguido de manera ambulatoria. Entre sus contactos estrechos se encuentra su esposa, que también presenta síntomas compatibles con COVID-19.

Situación internacional:

El primer aislamiento de la nueva variante Ómicron fue reportado el 11 de noviembre en Botswana. Apenas dos semanas después, el 26 de noviembre de 2021, la OMS designó la variante B.1.1.529 como una variante de preocupación. Esta variante incluye 4 sub linajes Pangolin: B.1.1.529, BA.1, BA.2 y BA.3.

En ese sentido, análisis preliminares han evaluado que el sub linaje BA.2, recientemente detectado en el país, tendría una mayor tasa de crecimiento en comparación con BA.1. Además, sugieren que la tasa de ataque secundaria entre contactos convivientes sería mayor que entre los contactos de otros sub-linajes de Ómicron. Por otro lado, BA.2 podría asociarse con una mayor susceptibilidad a la infección.

Sin embargo, datos preliminares provenientes de estudios realizados en Reino Unido no hallaron diferencias entre la efectividad frente a enfermedad sintomática de la vacunación con esquema completo más dosis de refuerzo entre los sub linajes BA.1 y BA.2. Todos estos hallazgos requieren aún mayores investigaciones.

En la actualidad, la epidemiología genómica global se caracteriza por un predominio de la variante Ómicron, en paralelo a una disminución continua en la prevalencia de la variante Delta y una muy baja circulación de las variantes Alpha, Beta y Gamma.

Al día 25 de enero de 2022, entre las 372.680 secuencias registradas a GISAID con muestras recolectadas en los últimos 30 días, 332.155 (89,1%) pertenecen a Ómicron, en tanto, 39.804 (10,7%) corresponden a Delta, 28 (<0,1%) Gamma, cuatro (<0,1%) Alpha y dos (<0,1%) otras variantes circulantes (VOIs Mu y Lambda).

Al mismo tiempo, el sublinaje BA.1 representó el 98,8% de las secuencias registradas en GISAID, aunque varios países han informado recientemente un aumento en la proporción de secuencias BA.2, entre ellos Dinamarca, India, y el Reino Unido.

Recomendaciones para la población:

-Iniciar o completar los esquemas de vacunación de acuerdo a las recomendaciones vigentes:

-Todas las personas a partir de los 3 años deben tener dos dosis de vacuna contra la COVID-19.

-Personas de 50 años y más que hayan recibido como esquema primario vacuna Sinopharm y aquellas personas 3 años y mayores inmunocomprometidos deben recibir una dosis adicional para completar su esquema.

-Aquellas personas que hayan recibido la segunda dosis de la vacuna hace por lo menos 4 meses deberán recibir dosis de refuerzo, de acuerdo a los planes de vacunación provinciales.

-Usar barbijo en lugares cerrados y al aire libre cuando se está cerca de otras personas no convivientes.

-Mantener una ventilación cruzada y continua de los ambientes compartidos con personas no convivientes (reuniones sociales, trabajo, escuela, espacios recreativos y todo otro espacio cerrado compartido.

-Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.

-Consultar de manera temprana ante la presencia de uno o más síntomas compatibles con COVID-19.

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Repentina sensación de hormigueo o debilidad en los músculos del rostro, brazo o pierna -especialmente localizados en una mitad del cuerpo-, dificultad repentina para hablar o comprender, problemas súbitos de visión en un ojo o en los campos visuales de ambos ojos, problemas para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o de coordinación y dolor de cabeza sin causa conocida; estos son algunos de los síntomas que pueden presentarse solos o en conjunto ante la aparición de un accidente cerebrovascular (ACV).

En la Argentina se estima que se producen cada año entre 50 mil y 60 mil ACV, lo que equivale en promedio a 1 cada 9 minutos. Además, según el último Boletín de Estadísticas Vitales (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, en 2019 fallecieron en el país 18.975 personas por enfermedades cerebrovasculares, entre las que el ACV es una de las principales. Constituye la primera causa de discapacidad en Argentina y la tercera causa de muerte. A nivel global se ha establecido un día para ayudar a mejorar la conciencia sobre esta enfermedad, que es el 29 de octubre, instituido como el Día Mundial del ACV.

"Ante la presencia de un accidente cerebrovascular es fundamental el tratamiento inmediato: actuar tempranamente puede reducir al mínimo el daño cerebral y la posibilidad de complicaciones. Cuanto más tardemos en tratar adecuadamente un ACV, mayor es el riesgo de daño cerebral. Mueren aproximadamente 2 millones de neuronas cerebrales por minuto. Contamos con un primer tratamiento para los ACV que tiene una "ventana terapéutica" de solamente 4 horas y 30 minutos. Actualmente hay otros tratamientos disponibles que amplían esta ventana terapéutica hasta 24hs en casos seleccionados", afirmó la Dra. María Martha Esnaola y Rojas, médica neuróloga, Jefa del Servicio de Neurología del Hospital Dr. César Milstein. "En contrapartida, recibir tratamiento en forma temprana puede disminuir las probabilidades de sufrir secuelas mayores", completó.

Entre otras, el ACV puede dejar secuelas vinculadas a la motricidad, la sensibilidad, el habla, el lenguaje, la deglución, la vista, las funciones cognitivas y el estado de ánimo del individuo. Particularmente los problemas en la deglución, también conocidos como 'disfagia', consisten en la dificultad de tragar, ya sea alimentos, bebidas o hasta la propia saliva y representan un riesgo elevado de complicaciones asociadas, como neumonía por aspiración, deshidratación y malnutrición.

"La disfagia puede causar dificultades nutricionales y respiratorias, perjudica la calidad de vida y puede llegar incluso a producir la muerte. Es una complicación muy frecuente en pacientes con ACV, pero también se presenta en casos avanzados de enfermedades neurológicas o neurodegenerativas como, entre otras, Parkinson, Alzheimer, Miastenia Gravis o esclerosis lateral amiotrófica (ELA), y también se puede manifestar en algunos casos de cáncer de cabeza y cuello y la hemos observado en pacientes críticos con afecciones respiratorias agudas producidas por el coronavirus SARS CoV-2", sostuvo la doctora en Fonoaudiología Valeria Ton, presidenta de la Asociación Argentina de Disfagia (AAD).

La prevalencia de disfagia en eventos agudos de ACV se encuentra entre el 28 y el 65%. Si bien la mayoría de los pacientes recupera la deglución en los primeros días luego del episodio, entre el 11 al 50% tienen todavía disfagia a los seis meses. Y la complicación más temida de la disfagia, que es la neumonía por aspiración, puede ocurrir hasta en 4 de cada 10 pacientes con ACV.

Además, la disfagia contribuye a que el paciente paulatinamente se vaya desnutriendo, presente una disminución progresiva de su masa muscular y desarrolle problemas óseos que podrían impactar negativamente en su recuperación, con mayor riesgo de caídas y un condicionamiento de su autonomía.

"Aquellos signos principales que pueden estar indicando la presencia de disfagia y que requieren una evaluación a cargo de un equipo multidisciplinario, son tos o ahogos al comer, disfonía, voz húmeda luego de deglutir, dolor al tragar, babeo, problemas para armar el bolo alimenticio y dificultad para cerrar bien los labios", informó la Dra. Ton, quien también es Jefa del Servicio de Fonoaudiología Clínica de CIAREC (Clínica de Internación Aguda, Rehabilitación y Cirugía). "Todo paciente con un ACV debe ser evaluado antes de comenzar a tomar líquidos o a comer por boca luego del evento", completó.

Para la Lic. en Nutrición María Laura Ferreira, miembro del Equipo Interdisciplinario de Disfagia del Hospital General de Agudos 'Dr. Cosme Argerich', hasta el 62% de las personas con ACV experimentan desnutrición, que se correlaciona con una mayor mortalidad a largo plazo y dependencia funcional, pero de todas las causas de desnutrición en estos pacientes, la más predominante es la disfagia, que también tiene una fuerte correlación con la aspiración y la neumonía.

Para el tratamiento de la disfagia, las especialistas coinciden en que la base es una terapia rehabilitadora, donde se estimula y ejercita el mecanismo deglutorio con distintas estrategias posturales, conductuales, maniobras deglutorias e intervenciones sensoriales, entre otras.

El tipo de alimentación que el paciente con disfagia requiere es muy individual y debe personalizarse en función de la evaluación deglutoria que se le haya realizado. En general se prefieren consistencias blandas, suaves, homogéneas, húmedas, que requieran nada o poca masticación, sin dobles consistencias. Idealmente, ingestas de poca cantidad, ofrecidas varias veces en el día, bien enriquecidas.

"En general, los líquidos suelen presentar las mayores dificultades ya que discurren con facilidad y son difíciles de controlar en la cavidad oral, aumentando el riesgo de aspiración a la vía respiratoria. En este sentido, la utilización de espesantes que aporten mayor consistencia a los líquidos es una estrategia efectiva que hace más seguro su consumo", consignó la Lic. Ferreira, que también es miembro del Grupo de Estudio de Disfagia de la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral (AANEP).

Estos 'espesantes instantáneos' son productos que ayudan a mantener la consistencia de los alimentos y bebidas y a hacer más segura la deglución. Contribuyen a lograr la consistencia deseada de alimentos y bebidas y a evitar la deshidratación en estos pacientes.

Para aquellos casos en que el individuo no pueda comer por boca, la vía de alimentación de elección es la alimentación enteral, que es la que se administra a través de una sonda y que permite aportar todos los nutrientes necesarios para mantenerse saludable.

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De acuerdo a datos del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, se advierte un gran aumento en el consumo de psicofármacos durante la pandemia del Covid-19. Específicamente, el de dos psicofármacos: el clonazepam y el alprazolam que se venden bajo receta. Estos psicotrópicos se encuentran entre los 15 más vendidos en el país y la tasa de crecimiento de sus ventas supera varias veces el promedio general.

Durante el año del inicio de la pandemia, el total de medicamentos vendidos fue de 689.838.945 unidades, rompiendo con la tendencia descendente de 2019 al aumentar un 1,35%.

Los fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central (SNC) representan el 16,59% del mercado total al haberse dispensando más de 114 millones de medicamentos de este grupo, habiendo aumentado un 6,5% más que en el 2019, o sea en el 2020 se vendieron unos 7 millones de unidades más de productos que actúan sobre el SNC, destacándose entre ellos la fuerte demanda de Paracetamol.

Dentro de este grupo farmacológico, también se encuentran los medicamentos que son utilizados para tratamientos psiquiátricos que muestran un crecimiento de 5,69% en 2020, alcanzando las 51.951.691 unidades totales.

Todos los subgrupos de estos medicamentos mostraron aumentos, destacándose:

-Los sedantes con 9,18%

-Los antipsicóticos 8,59%

Y en cantidades, fueron vendidas casi 20 millones de antiepilépticos.

En el 2020, dentro de los 100 medicamentos más vendidos, se encuentran el clonazepam con 10.598.329 y el alprazolam con 6.784.510 pastillas dispensadas.

De acuerdo a cifras de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), durante 2020 se vendieron 538.514 unidades más de clonazepam y 344.880 unidades más de alprazolam que en 2019. Cantidades que triplican y quintuplican el promedio general de unidades dispensadas de medicamentos, registrado el año del inicio de la pandemia.

Esta tendencia creciente en la venta de psicofármacos se mantiene en 2021, aunque en un porcentaje levemente menor. (4,51% de aumento total contra 5,69% en el año de la pandemia). Los datos hasta el momento son hasta julio del año actual, cuando ya son más de 30 millones de unidades dispensadas. En los últimos tres años, se han vendido más de 4 millones de psicofármacos por mes en el país.

Otro dato llamativo que mantiene su tendencia en el año actual, es el aumento de la venta de medicamentos sin receta, o sea productos que no tienen descuentos de obra social ni prepaga y que, a pesar de la crisis económica, continuaron aumentando sus ventas, considerando los 10 productos más vendidos, en el primer semestre del 2021 la tasa de crecimiento fue del 23,39% con respecto al mismo periodo del año pasado.

En Argentina, antes de la pandemia, se estimaba que 15 de cada 100 ciudadanos (casi 3 millones de personas) consumía drogas bajo receta. También, 2 de cada 10 personas que consumieron alguna vez tranquilizantes, lo hicieron con receta médica y luego continuaron por su cuenta. En los hombres el consumo sin receta médica se disparó a 31,7% y en las mujeres 14,2%.

La razón del aumento de psicofármacos se debió en parte a los trastornos en la salud mental que trajo COVID-19 como el insomnio y los problemas de sueño; también a otros problemas que algunas personas tenían hace mucho tiempo sin saberlo porque habían generado hasta el momento barreras para superarlos, como la ansiedad, y por otro lado a la inadaptabilidad de algunos a los cambios de hábitos, rutinas y horarios. En el caso de los adolescentes, para “estar a la moda”.

 

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Se cree que es la responsable del brote de covid en la India, donde ya murieron 356 mil personas como consecuencia del SARS-CoV-2. La variante B.1.617.2 -conocida como Delta- preocupa al mundo y también a la Argentina, donde ya se detectaron dos casos. Pero ¿por qué es tan peligrosa? La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera de “preocupación” y publicó un informe sobre su alcance e impacto.

Desde que fue descubierta en la India, en octubre del año pasado, esta variante se extendió en 67 países. Además de India, la cepa Delta es dominante en InglaterraSingapur y va creciendo en Estados Unidos. “Hay un aumento significativo de la transmisibilidad y un número creciente de países que notifican brotes asociados a la variante del coronavirus B.1.617.2, denominada Delta”, advirtieron desde la OMS.

De acuerdo con información difundida por Gisaid, la base de datos de rastreo de mutaciones del SARS-CoV-2, esta variante es un 50% más contagiosa que la cepa Alfa, detectada inicialmente en Reino Unido (que registra 21.552 casos de covid con esta variante), y es la causa principal de la segunda ola de la pandemia en la India, con 5.749 casos de contagios detectados con esta variante. Le siguen EE.UU. (2.097), Alemania (633), Canadá (360) y Singapur (295). A su vez, en Inglaterra y Escocia, los científicos sostienen que esta provoca un mayor riesgo de hospitalizaciones en comparación con la versión original.

La gravedad de los síntomas

Ganesh Manudhane, cardiólogo de Mumbai que trató a ocho pacientes que desarrollaron complicaciones trombóticas debido a la variante Delta, advirtió en diálogo con Bloomberg: “La variante Delta, en vez de problemas respiratorios, tiene síntomas que incluyen discapacidad auditiva, dolores de estómago, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, dolor en las articulaciones, trastornos gástricos graves y coágulos sanguíneos de tal grado que pueden provocar gangrena”.

El especialista reveló que a dos de sus pacientes hubo que amputarles los dedos y hasta un pie entero por “microtrombos que conllevaron la necrosis del tejido afectado”. Además, aseveró que ahora atiende al menos a un paciente por semana con estos síntomas de covid, sobre todo con coágulos de sangre en todos los grupos etarios y en personas sin antecedentes de trombosis.

 
Otro dato aterrador es que en la India se han reportado casos de pacientes con covid que desarrollaron coágulos en los vasos sanguíneos que irrigan al intestino. Los mismos, alertan los médicos de la India, presentaron dolor de estómago como síntoma principal. Y advierten que esos trombos pueden provocar una gangrena intestinal y, por ende, la posible muerte.

“Seguimos observando un marcado aumento de la transmisibilidad y un número creciente de países que dan cuenta de brotes vinculados a esta variante”, afirmó la OMS, que considera “prioritario” llevar a cabo “nuevos estudios” sobre su impacto.

Una nueva variante híbrida, de la que dieron parte el sábado las autoridades sanitarias de Vietnam, parece ser una variación de la Delta, informó la doctora María Van Kerkhove, responsable técnica de la lucha contra el covid en la OMS. “Sabemos que B.1.617.2 ha aumentado la transmisibilidad, lo que significa que se puede propagar más fácilmente entre las personas”, subrayó.

¿Qué cuidados hay que reforzar?

Teniendo en cuenta que esta variante se está propagando rápidamente por el mundo y que todavía se desconoce si es resistente o no a las vacunas que se están aplicando, los especialistas sugieren extremar las medidas de prevención contra el covid como el uso del barbijo, la ventilación de los ambientes y la higiene de manos. También, se aconseja, sobre todo en la Argentina, donde el plan de vacunación va lento, evitar las reuniones sociales y mantener el distanciamiento social.

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Martes, 06 Abril 2021 18:10

¿Vitamina D para tratar Covid -19?

La búsqueda de herramientas para encontrar más tratamientos contra el COVID-19 no se ha frenado desde el inicio de la pandemia. Uno de los productos que se ha postulado es la vitamina D, que ha llamado la atención de investigadores científicos de diferentes partes del mundo. Las pruebas sobre la utilidad de la vitamina D para el coronavirus aún está en debate. En la Argentina y en Inglaterra, avanzan estudios para arrojar pistas que permitan dilucidar si la vitamina D puede ser incluida en la lista de suplementos que pueden ayudar en los afectados por el coronavirus.

Además de promover una buena salud ósea, la vitamina D puede desempeñar algunas funciones para ayudar al funcionamiento de las células inmunitarias. Algunos estudios científicos encontraron el año pasado una asociación entre los bajos niveles de vitamina D y las tasas elevadas del COVID-19. Sin embargo, esos trabajos no han podido determinar que esta deficiencia en la vitamina D sea la causa real de las tasas de la enfermedad. Podría estar ocurriendo que las poblaciones que tienen mayor deficiencia de vitamina D resulten más afectadas por el coronavirus por otros motivos, como por ejemplo un menor acceso a los servicios de salud o condiciones preexistentes como la obesidad.

También hubo ensayos clínicos que han intentado determinar si la vitamina D puede ayudar a los pacientes con COVID-19. La posibilidad recibió más atención cuando el 2 de octubre pasado se conoció que el ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recibió vitamina D cuando fue diagnosticado con COVID-19. En Inglaterra, la vitamina D se recomienda para su consumo al comienzo del invierno. Pero hasta ahora, ninguna investigación ha demostrado un efecto lo suficientemente contundente como para respaldar dosis más altas para prevenir o tratar el coronavirus.

Varios estudios han demostrado una asociación entre la vitamina D y los resultados de COVID-19, pero son en gran medida observacionales. Esto significa que analizan lo que ocurre con las personas con niveles más altos y más bajos de vitamina D, pero no se controlan otros factores. Los estudios observacionales muestran que ciertos grupos son más propensos a tener deficiencias de vitamina D y a contraer Covid: las personas mayores, las personas con obesidad, y las personas con piel más oscura.

 

Es posible que una deficiencia en la vitamina D sea la razón por la que estos grupos tienen un mayor riesgo, o puede haber otros factores de salud y ambientales que provoquen tanto una caída de niveles de vitamina D como una mayor susceptibilidad al coronavirus.

Pero también es posible que los niveles de la vitamina D también pueden descender como consecuencia de la enfermedad y que no sean la causa.

Para aclarar cuál es el rol de la vitamina D, se esperan los resultados de varios estudios en curso. Un ensayo controlado y aleatorizado se está llevando a cabo en la Universidad Queen Mary de Londres. Otro ensayo se está realizando en Argentina con financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Según contó a Infobae el doctor Walter Manucha, investigador del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo del Conicet en Mendoza, se está haciendo un ensayo controlado multicéntrico con vitamina D en altas dosis versus placebo para prevenir las complicaciones evolutivas de pacientes infectados por COVID-19. Se les administra un grupo de pacientes leves a moderados con la vitamina D y otro grupo solo recibe placebo.

El ensayo fue uno de los 64 elegidos por una convocatoria de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, que depende del Ministerio de Ciencia. El estudio intenta comprobar si las altas dosis de vitamina D3 (colecalciferol) reduce el riesgo de mayores complicaciones en los pacientes leves y moderados. Se intenta averiguar si la elevación en forma rápida y sostenida de los niveles de vitamina D en sangre puede morigerar la situación de estos pacientes y mejorar rápidamente la respuesta del organismo frente a la infección.

 

Otra pista fue dada por otro estudio -aún sujeto a revisión de pares-, que fue realizado por un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Nueva York, Instituto de Cáncer Barts Cancer, de Londres, entre otros-. Sugirió que las tasas de mortalidad por COVID-19 son menores en los países con una exposición anual al sol más insuficiente, pero con niveles medios de vitamina D más altos. Este trabajo señala que se necesitan resultados de ensayos clínicos controlados que permitan aclarar si hay relación entre el consumo de vitamina D y COVID-19

El año pasado, hubo un estudio de la Universidad de Barcelona que capturó la atención. Sugirió que la vitamina D había tenido un éxito asombroso, con una reducción del 80% de los ingresos en cuidados intensivos y una reducción del 60% de las muertes por Covid. Fue ampliamente compartido en Internet. Pero luego fue retirado por “preocupaciones sobre la descripción de la investigación”, y la revista The Lancet inició una investigación sobre ese trabajo.

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A casi un año de que la OMS declarara la pandemia mundial por el virus SARS-COV-2, Argentina suma una noticia positiva para el país y la región: el laboratorio argentino Richmond será el productor local de la vacuna Sputnik V contra el COVID-19, emprendiendo para tal fin la construcción de una planta en Pilar con un plazo mínimo de un año para tener el desarrollo en la mano.

 

Según se pudo confirmar Richmond firmó un acuerdo preliminar y de cooperación científica con el Fondo soberano Ruso de inversión y con la participación de Hetero Labs Limited, una compañía establecida en la República de la India y con la cual Richmond posee una alianza estratégica hace más de 25 años.

 

La construcción de la nueva planta de alta tecnología productora de vacunas en la Argentina contemplará la vacuna Sputnik V contra el COVID-19 y otras formulaciones también. Hay que recordar que Richmond además tiene estudios científicos, desarrollos e investigación aplicada muy avanzados en la búsqueda del tratamiento del VIH y las hepatitis.

 

La noticia del acuerdo entre Richmond y el Fondo Soberano Ruso (RDIF) tomó velocidad porque el acuerdo preliminar -como establecen las normas de transparencia y compliance entre las compañías pharma- fue dado a conocer a la bolsa y comisión de valores (BYMA).

El trascendente acuerdo científico para la Argentina y la región de la producción en escala de la vacuna rusa Sputnik V contará con la participación de Hetero Labs Limited, el laboratorio establecido en la república de la India y con el que Richmond posee una alianza estratégica hace más de 25 años.

 

 

Nueva planta y formulaciones

El proyecto contempla la construcción inmediata de una planta especializada y de alta tecnología en la zona de Pilar -donde actualmente está emplazada la planta de Richmond en el país- para la producción de vacunas en general y contra el COVID-19 en particular, entre las que se encuentra primera en la lista, la Sputnik V. La construcción de la planta contemplará los procesos de formulación y rellenado.

Según pudo saber Infobae, se comenzará a trabajar en forma inmediata y el plazo máximo que se puso Richmond para lograr el proyecto será de un año para tener la planta terminada. La inversión ronda entre los 70 y los 100 millones de dólares.

Para cumplir con los plazos y dinamizar el desarrollo Richmond deberá incorporar a sus socios estratégicos de la India para adelantar trabajo ya desarrollado por ellos, y ganar tiempo. El Instituto Gamaleya se encuentra abocado al seguimiento de las mutaciones del virus con toda su capacidad científica y a su vez ocupados en el escalado de la producción, por el éxito de la vacuna, que tiene una efectividad del 100% sobre casos graves, y el incremento de la demanda mundial.

Sputnik V no posee ningún elemento del coronavirus en su composición, se presenta en forma liofilizada, es decir, como un polvo que se mezcla con un excipiente para disolverlo y luego administrarlo por vía intramuscular.

La vacuna utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes.,Ad5 y Ad26, para una primer y una segunda inyección. Sin embargo, Sputnik V no contiene adenovirus humanos vivos, sin vectores adenovirales humanos que no son capaces de multiplicarse y son completamente seguros para la salud.

 

Los “vectores” son vehículos que pueden introducir material genético de otro virus en una célula. El gen del adenovirus, que es el causante de la infección, se sustrae y en su lugar se inserta un gen con el código de la proteína de otro virus. El elemento insertado es seguro para el organismo y ayuda al sistema inmunológico a reaccionar y producir anticuerpos que nos protegen de la infección.

La objeción científica que arrastraba la vacuna Sputnik V fue saldada a comienzos de febrero cuando la prestigiosa revista científica The Lancet difundió finalmente información técnica de la Fase III del desarrollo del Instituto Gamaleya contra el COVID-19. El proyecto científico fue revisado por pares internacionales, como lo exige el trabajo de la ciencia, y así quedó publicado en letra de molde el estudio de evidencia y eficacia completos: demostrando resultados sólidos en cuanto a eficacia, inmunogenicidad y seguridad. La eficacia de la vacuna Sputnik V contra el COVID-19 fue del 91,6 por ciento en su esquema de dos dosis.

En un contexto de escasez y profunda desigualdad en el acceso a las vacunas contra el COVID-19, para el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) que financió el hallazgo científico de Gamaleya, la región de América Latina siempre fue un territorio de interés para la distribución de Sputnik V.

 

En su estrategia de ampliar la capacidad de fabricación en todo el mundo para producir más dosis de Sputnik V debido a la gran demanda de la vacuna en la región, rubricó e impulsó este acuerdo con el laboratorio Richmond para lanzar la producción de la vacuna Sputnik V en Argentina. 

La pata local que hoy representa el Laboratorio Richmond con la confirmación del acuerdo preliminar con el Fondo soberano Ruso de construir una planta de fabricación de vacunas en la Argentina ratifican el rumbo de esta estrategia y se convierten en el nodo científico fundamental para aumentar exponencialmente el volumen de acceso a la Sputnik V, la primera vacuna registrada del mundo, y poder así perforar la pandemia.

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El laboratorio AG Schumannstras se inició a nivel mundial la fase 3 (o de ensayo clínico) de la vacuna que desarrolla, CureVac, y el ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires prevé brindar apoyo a esta etapa de la investigación a través del equipamiento y las mejoras en infraestructura de 3 hospitales provinciales, que serán centros de ensayos con voluntarios y voluntarias. Si bien se aguarda la aprobación de los comité de ética de estas instituciones, y luego del Comité de Ética Central, los efectores que participarían serían los hospitales provinciales “Evita Pueblo” de Berazategui, “Ramón Carrillo” de Tres de Febrero y “Vicente López y Planes” de General Rodriguez.

El estudio de esta vacuna, con plataforma de ARNm, pretende evaluar la eficacia en dos dosis para la prevención de casos graves de COVID-19 confirmados por virología y en sujetos sin tratamiento previo. 

Se trata de un estudio aleatorizado doble ciego, es decir que los y las voluntarias reciben el placebo o la vacuna al azar, y ni participantes ni investigadores saben qué sustancia fue aplicada en cada caso. Luego de recibir la aplicación, las y los voluntarios recibirán un seguimiento de duración de un año, realizado por profesionales de los hospitales provinciales.

A nivel mundial este estudio requerirá de miles de personas voluntarias, y en Argentina la Provincia de Buenos Aires espera aportar más de 5 mil. La directora de investigación y cooperación técnica del ministerio de Salud, Verónica González, expresó al respecto: “que el ministerio pueda participar de este estudio nos ubica en un situación privilegiada de acceso a un potencial desarrollo altamente valorado, como representa hoy una vacuna para el sarscov 2. Estoy convencida de que la Provincia tiene la capacidad científica, técnica, y la infraestructura necesaria para participar y sostener una investigación de esta magnitud.”

Es importante mencionar los requisitos para postularse cuando la convocatoria se inicie oficialmente: es necesario  ser mayor de 18 años, no estar gestando o en periodo de lactancia, ni estarlo en el próximo año.

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