Hoy en Revista Dosis

Cada 30 segundos alguien pierde una extremidad debido a la diabetes mellitus y siete de cada diez amputaciones de pierna ocurren por la misma causa, esto es lo que llevó a Tessy María López Goerne a desarrollar un gel para prevenir y tratar el llamado pie diabético. 

"El pie diabético es una de las causas principales de morbimortalidad entre pacientes afectados por la diabetes mellitus, cuyas lesiones constituyen entre 20 y 30% de internamientos con estancia hospitalaria prolongada en el mundo", explica López Goerne. 

Con la aplicación de NanoGel, un nanomedicamento desarrollado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de México, esta patología puede prevenirse y tratarse. 

"Este gel ayuda a desinfectar, oxigenar y cicatrizar heridas difíciles de cerrar", señala la experta. Y es que, el pie diabético es cualquier lesión que se localiza por debajo del maléolo en un paciente que tiene diabetes mellitus. 

"Este trastorno afectó en 2015 a 415 millones de personas en el mundo y para 2040 ascenderá a 642 millones, en un panorama donde una de cada dos personas no sabe que padece" ese tipo de diabetes, destaca López Goerne. 

En este sentido, este nanomedicamento se aplica en el área afectada después de limpiar el área para que las nanopartículas en forma de gel actúen sobre los virus y bacterias. La nanomedicina es una rama de la nanotecnología que se especializa en el desarrollo de tratamientos, instrumentos, estructuras, dispositivos y fármacos de dimensiones nanométricas con un alto grado de precisión que combaten virus y bacterias. 

"Lo más importante es la prevención, no esperar a presentar alguna lesión para acudir al médico", por eso, la experta advierte que los principales factores de riesgo para desarrollar pie diabético son la neuropatía diabética, enfermedad vascular periférica, ulceración previa en los pies, mal control de una glucemia, diabetes mellitus de larga duración, tabaquismo, nefropatía y la edad.

 

Mirada Profesional

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Miércoles, 25 Octubre 2017 16:50

Chagas: importante aprobación

La Fundación Mundo Sano, Grupo Insud y Laboratorios Elea comunican que el 29 de agosto pasado la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó la solicitud de nuevo fármaco para el benznidazol del Grupo Chemo. Se trata del primer medicamento aprobado por la FDA para tratar la enfermedad de Chagas.

El benznidazol es un medicamento esencial para el tratamiento del Chagas, una peligrosa enfermedad parasitaria que afecta a un estimado de 6 a 8 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. La resolución de la FDA otorga la aprobación para el uso de benznidazol en niños de 2 a 12 años de edad, y se continuará trabajando en colaboración con la agencia sanitaria de ese país para expandir la indicación.

La historia de este logro comienza en la Argentina, hace varios años atrás, cuando el Ministerio de Salud decidió poner el Chagas en agenda. A inicios del 2011, cuando como consecuencia de que la Argentina y el mundo ya no dispondrían de medicamentos para tratar la enfermedad, el Ministerio de Salud convocó a la industria farmacéutica para pedir que se ocuparan de producir el medicamento. Fue entonces que la Fundación Mundo Sano asumió el riesgo y la responsabilidad de concretar, en un tiempo récord, la  fabricación de benznidazol bajo normas de Buenas Prácticas de Manufactura (GMP, por sus siglas en inglés), para que el medicamento estuviera disponible.

Maprimed, la planta química del grupo Roemmers y de INSUD, y Química Sintética, planta química en España de grupo INSUD colaboraron con la producción del principio activo; mientras que Elea se encargó de la fabricación del medicamento. Los datos clínicos fueron aportes de los médicos argentinos referentes en Chagas y se sumó el compromiso de la autoridad sanitaria local (ANMAT) para acelerar el procedimiento de aprobación.

Abarax (Benznidazol) de Laboratorios Elea  fue aprobado en febrero de 2012 y, en marzo, se entregó el primer lote al Ministerio de Salud y a Mundo Sano. En 2013,  la Organización Mundial de la Salud  incorporó el benznidazol al Listado de Medicamentos Esenciales.

Actualmente, ese tratamiento cuenta con registro en Argentina, Bolivia, Paraguay, Chile, Honduras, Guatemala y México y fue autorizado a distribuirse por las agencias sanitarias en España, Italia, Suiza, Australia y Canadá. Además, a través del Fondo Estratégico de la Organización Panamericana de la Salud se ha enviado a Venezuela, Bolivia, Colombia y Panamá.

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Tras cerca de una década de investigación pueden decir que han dado con el primer medicamento que actúa como protector del riñón.

 

Hasta ahora, la única forma que tenían los médicos de evitar que los fuertes medicamentos contra el cáncer, el sida o el rechazo de trasplantes dañaran el riñón era hidratar mucho al enfermo, «pero no existe hasta el momento ninguna molécula protectora», afirmó ayer Alberto Tejedor, responsable del servicio de Nefrología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y que dirige un equipo de diez investigadores del Laboratorio de Fisiopatología Renal. Tras cerca de una década de investigación pueden decir que han dado con el primer medicamento que actúa como protector del riñón.

Fármacos como el cisplatino, uno de los más potentes contra el cáncer; los inmunosupresores que evitan el rechazo de trasplantes; los medicamentos contra el sida e, incluso, algunos antibióticos tienen elementos tóxicos que dañan el riñón y pueden producir fracaso renal agudo. Una patología que conocen bien los médicos. «Se produce en el 7 por ciento de los pacientes hospitalizados y en entre el 36 y el 67 por ciento de los enfermos críticos», explica Tejedor. De ahí que sea tan importante el descubrimiento. Es más, «puede reducir la función del riñón para el resto de sus vidas», añade.

El hallazgo de la cilastatina tiene algo de azar. «Este compuesto formaba parte de una formulación antigua que se utilizaba con un antibiótico», sostiene Tejedor. El medicamento del que procede es el Tienam, que se utilizaba en los años 90 para tratar las infecciones de orina. Tras analizar varios estudios en los que se utilizaba la cilastatina, los científicos del Gregorio Marañón decidieron dar el paso y probar su eficacia en placas de cultivo. «Para nuestra sorpresa a medida que íbamos probando la combinación de la cilastatina con los fármacos nefrotóxicos, comprobábamos cómo las células no se despegaban y morían, sino que sobrevivían», asevera Alberto Lázaro, director científico del Laboratorio. A eso se suma que «no quita eficacia terapéutica», añade. Así, como explican los investigadores, no es que la cilastatina sea capaz de evitar que se produzca el daño renal primario, sino que «lo que conseguimos es que no se expanda al resto de células». Es como el “omeoprazol” del riñón, ya que actúa de protector.

La siguiente fase fue determinar si también funcionaba en animales. Tras este hallazgo, fue a la biofarmacéutica Spherium Biomed a quien licenciaron la patente. En 2018 se empezará a probar en pacientes y «esperamos que en año y medio pueda estar disponible».

Fuente: La Razón – España

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