Hoy en Revista Dosis

Un grupo de investigadores de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, consiguieron detener el envejecimiento de las células del cuerpo humano a través del uso de compuestos.

En concreto, los investigadores realizaron un estudio en el laboratorio donde utilizar0n en células endoteliales- aquellas que recubren el interior de los vasos sanguíneos- compuestos diseñados para atacar las mitocondrias -las “centrales eléctricas” de las células-.

En las muestras se observó que la cantidad de células senescentes -aquellas más viejas que se han deteriorado y dejado de dividirse- se redujo hasta en un 50 por ciento. Asimismo, los investigadores también han identificado dos factores de empalme o ayuste -un componente de las células- que desempeñan un papel clave en cuándo y cómo las células endoteliales se vuelven senescentes. “A medida que los cuerpos humanos envejecen, acumulan células viejas (senescentes) que no funcionan tan bien como las células más jóvenes”, dijo la profesora Lorna Harries, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter.

Los investigadores probaron tres compuestos diferentes, todos desarrollados en la misma universidad, y encontraron que cada uno producía una disminución del 40-50 por ciento en el número de células de vasos sanguíneos senescentes.

Los compuestos en cuestión (AP39, AP123 y RT01) fueron diseñados por el equipo de Exeter para administrar selectivamente cantidades diminutas del gas sulfuro de hidrógeno a las mitocondrias en las células y ayudar a las células viejas o dañadas a generar la “energía” necesaria para la supervivencia y para reducir la senescencia.

“Nuestros compuestos proporcionan a las mitocondrias en las células un combustible alternativo para ayudarlos a funcionar correctamente”, expuso el profesor Matt Whiteman, también de la Universidad de Exeter.

En este nuevo trabajo, utilizando nuevos productos químicos, los investigadores pudieron enfocarse de forma muy concreta en dos factores de corte y empalme (SRSF2 o HNRNPD) que juegan un papel clave en la determinación de cómo y por qué nuestras células cambian con la edad.

Por ello, los hallazgos plantean la posibilidad de tratamientos futuros no solo para los vasos sanguíneos, que se vuelven más rígidos a medida que envejecen, lo que aumenta el riesgo de problemas como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, sino también para otras células.

Fuente: Europa Press / COFA

Publicado en Noticias

Un nuevo estudio vuelve -una vez más- a afirmar lo que otros trabajos científicos ya habían descubierto en el pasado no tan lejano: la restricción calórica podría retrasar el envejecimiento. No obstante, a pesar de ser numerosos las investigaciones sobre este tema, esta conclusión sigue siendo materia de debate. No todos comparten esa idea. Pero,quizás, eso podría estar a punto de cambiar.

Sucede que los resultados del nuevo estudio son tan concluyentes que refuerzan esa hipótesis de que un estilo de vida bajo en calorías, o bien tratamientos que imitan los efectos biológicos de la restricción, podría ayudar a ralentizar el metabolismo humano, aumentando así la esperanza de vida.

Hasta el momento, se habían realizado estudios similares con animales con un ciclo de vida corto, como gusanos, moscas y ratones. El experimento actual, realizado en humanos, es pionero, dado que los estudios de estas características en animales de vidas más largas, como los primates, son más difíciles de elaborar.

El estudio, el más grande realizado hasta la fecha, fue elaborado por el Centro de Investigación Biomédica Pennington, en el marco de un estudio a gran escala denominado CALERIE (evaluación exhaustiva de los efectos a largo plazo de la reducción de la ingesta de energía), patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos.

Hasta el momento, se habían realizado estudios similares con animales con un ciclo de vida corto, como gusanos, moscas y ratones. El experimento actual, realizado en humanos, es pionero, dado que los estudios de estas características en animales de vidas más largas, como los primates, son más difíciles de elaborar.

El estudio, el más grande realizado hasta la fecha, fue elaborado por el Centro de Investigación Biomédica Pennington, en el marco de un estudio a gran escala denominado CALERIE (evaluación exhaustiva de los efectos a largo plazo de la reducción de la ingesta de energía), patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos.

 

Al final de los dos años, se evidenció que los participantes de la dieta usaban la energía de manera mucho más eficiente que el grupo de control. Esta reducción en su tasa metabólica fue mayor que la pérdida de peso del grupo de prueba, que fue de casi 9 kilogramos por participante, de media.

Todas las demás medidas clínicas se redujeron, situándose en unas tasas de disminución del daño debido al envejecimiento.

En la década de 1990, los científicos comenzaron a identificar los genes y las vías bioquímicas involucradas en la longevidad en determinados modelos animales, entre ellos, en la mosca Drosophila melanogaster. Estos incluían vías de sensibilidad a la insulina y a la función de las mitocondrias (estructuras diminutas de las células que usan oxígeno para generar energía).

Estudios posteriores revelaron que la restricción de calorías activaban vías similares en ratones y monos. Los ratones con dietas restringidas pueden vivir hasta un 65% más de tiempoque los ratones a los que se les permite comer libremente, y los resultados en primates, aunque más difíciles de elaborar, obtuvieron resultados similares.

Con estos antecedentes, la autora principal del nuevo estudio quiso que éste fuer “el Rolls-Royce” de los estudios de longevidad humana, la fisióloga Leanne Redman.

No obstante, se desconoce si las condiciones del estudio podrían llevarse a la práctica dado que, según los investigadores, las restricciones calóricas de los participantes fueron muy severas. “Pocas personas podrían restringir su dieta tan severamente. Pero comprender la biología involucrada en la restricción calórica y cómo esto puede retrasar el envejecimiento será de gran utilidad”, agregó Readman.

El siguiente paso será repetir el estudio, con una restricción calórica menos ambiciosa, en una dieta equilibrada, y que contenga, además, alimentos antioxidantes (para controlar el estrés oxidativo) , o bien, con sustancias químicas como el resveratrol, que imita los aspectos clave de la restricción de calorías en la dieta.

Fuente: Muy Interesante, Whasington Post y Calerie.com

 

 

Publicado en Noticias