Hoy en Revista Dosis

Investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) identificaron una molécula clave en la resistencia a la insulina, una condición que favorece el desarrollo de la diabetes mellitus de tipo 2: La enzima BACE1.

 
El trabajo que publicó la revista científica ‘Metabolism. Clinical and Experimental‘, ha demostrado en ratones cómo una enzima está implicada en la aparición del proceso inflamatorio y la resistencia a la insulina, lo que abre la puerta a desarrollar nuevos fármacos para tratar este tipo de diabetes.

 

La investigación fue liderada por el profesor Manuel Vázquez Carrera, miembro de la Unidad de Farmacología y Farmacognosia de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación y del Instituto de Biomedicina (IBUB) de la UB, así como del CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas (CIBERDEM).

En el estudio también participaron las expertas Dolors Serra y Laura Herrero, de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación y del IBUB; Anna Gumà, de la Facultad de Biología y del IBUB; Joan Vendrell y Sonia Fernández, del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili y del CIBERDEM, y otros expertos de la Universidad de Dundee (Reino Unido).

Según Vázquez, la aparición de un proceso inflamatorio crónico de baja intensidad contribuye a la resistencia a la insulina, cuando las cantidades normales de esta hormona son insuficientes para cumplir su función, es decir, conseguir que la glucosa que proviene de los alimentos entre en las células para obtener energía.
Este trastorno predice el desarrollo de la diabetes mellitus de tipo 2, una enfermedad crónica que mal controlada puede causar problemas de circulación, corazón, ojos, riñones y en otros órganos.

El objetivo del trabajo ha sido saber si la enzima BACE1 y su producto, el APP-Beta soluble, estaban implicados en la aparición del proceso inflamatorio y la resistencia a la insulina en el músculo esquelético, el tejido más importante implicado en el metabolismo de la glucosa.

“Se sabía que los ratones deficientes en esta enzima estaban protegidos ante la intolerancia a la glucosa inducida por una dieta rica en grasas, pero se desconocía por qué mecanismos la ausencia de BACE1 proporcionaba efecto protector”, ha precisado Vázquez.

Los científicos han analizado los efectos de bloquear esta enzima y de administrar APP-Beta soluble en ratones y han comprobado que “se atenua el incremento del estrés del retículo endoplasmático (proceso que favorece la resistencia a la insulina), la inflamación y la resistencia a la insulina inducida por un exceso de lípidos, incrementa la inflamación en el músculo y reduce la sensibilidad a la insulina”, ha detallado el investigador.

“El reto ahora es demostrar que el desarrollo de nuevos fármacos que bloquean las acciones de BACE1 pueden ser una estrategia terapéutica efectiva y segura en el tratamiento de la resistencia a la insulina y la diabetes mellitus de tipo 2”, ha concluido Vázquez.

Fuente: EFE Futuro

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Investigadores españoles demuestran que la terapia basada en la familia de proteínas supresoras de la señalización de citocinas reduce la acumulación de radicales libres en células de las arterias y el riñón.
 
 
Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) en el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han descrito un nuevo abordaje terapéutico para combatir la inflamación y el estrés oxidativo en los tejidos dañados por la diabetes y, de este modo, frenar la progresión de las complicaciones crónicas asociadas a esta enfermedad.

 

El equipo investigador, liderado por los doctores Jesús Egido y Carmen Gómez-Guerrero, ha demostrado de forma experimental que la terapia basada en la familia de proteínas SOCS reduce de forma efectiva la presencia de radicales libres en las arterias y el riñón, dos territorios muy susceptibles de sufrir daño por los niveles altos de glucosa y donde en mayor proporción se presentan las complicaciones de la diabetes.

El estudio fue publicado en la revista Laboratory Investigation.
Papel del estrés oxidativo en las complicaciones de la diabetes 

La diabetes es una enfermedad que está alcanzando proporciones epidémicas y es una causa importante de muerte en todo el mundo. Se estima que, en la actualidad, más de 400 millones de personas en el mundo padecen diabetes, muchas de las cuales todavía están sin diagnosticar. El gran impacto sociosanitario de esta enfermedad es debido, en parte, a la importancia de sus complicaciones crónicas, ya que los niveles elevados de glucosa en sangre deterioran a largo plazo la funcionalidad de diferentes tejidos como riñón, ojo, nervios y sistema cardiovascular.

De hecho, la aterosclerosis es una frecuente complicación cardiovascular causada por la diabetes y la principal responsable de la morbilidad y mortalidad de los pacientes con diabetes tipo 1 y 2. La afectación renal (nefropatía diabética) está presente en aproximadamente un tercio de los pacientes con diabetes y es la causa principal de entrada en programas de diálisis y trasplante, además de aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

El estrés oxidativo es un mecanismo implicado en el desarrollo y progresión de las complicaciones crónicas de la diabetes, entre ellas la aterosclerosis y la nefropatía diabética. El estrés oxidativo se produce por un desequilibrio en el balance redox de la célula que puede ser debido tanto a la producción excesiva de radicales libres por los sistemas pro-oxidantes, como al deterioro de los sistemas de defensa antioxidante. Este desequilibrio es causante de alteraciones oxidativas en diferentes macromoléculas, como el DNA, las proteínas y los lípidos, que afectan negativamente a la funcionalidad celular.

Reducción del daño oxidativo en arterias y riñón

El tratamiento propuesto en este estudio ha demostrado tener un efecto beneficioso porque consigue reducir el daño por estrés oxidativo que la diabetes causa en las células de las arterias y el riñón. Los investigadores han analizado el efecto antioxidante de la proteína SOCS1, un miembro de la familia de supresores de la señalización de citocinas. Esta proteína endógena es un importante regulador negativo de JAK/STAT, la vía de señalización intracelular que está activada de forma crónica en el entorno diabético y que es responsable de la expresión de genes implicados en inflamación y estrés oxidativo.

El estudio se realizó en ratones con diabetes, en los que se ensayaron dos abordajes experimentales: la terapia génica con un vector viral para expresar la molécula SOCS1 completa y el empleo de un péptido sintético que imita la funcionalidad de esta proteína. Los dos abordajes experimentales planteados fueron beneficiosos en los ratones diabéticos, aunque el péptido derivado de SOCS1 mostró tener una mayor reducción del estrés oxidativo tanto in vitro como in vivo y un superior efecto protector frente a la diabetes.

Este tratamiento fue capaz de reducir los niveles de marcadores de oxidación en el vaso y el riñón de los animales diabéticos y de inhibir la expresión y la actividad de las subunidades de la NADPH oxidasa, el principal complejo enzimático pro-oxidante y generador de radicales libres en la diabetes. Además, el estudio demuestra que la terapia basada en las proteínas SOCS promueve la expresión de enzimas antioxidantes (catalasa, superóxido dismutasa, etc.), por lo que proporcionaría una doble línea de acción para combatir el estrés oxidativo en la diabetes. Este potente efecto antioxidante del tratamiento se correlacionó con una mejora de la función renal de los animales diabéticos y con una reducción en el tamaño de sus placas de ateroma.

Sin efectos adversos en cultivos y animales

“Hoy en día tenemos una importante necesidad de encontrar nuevos tratamientos capaces de frenar o controlar el deterioro de los tejidos afectados por la diabetes, entre ellos la el sistema cardiovascular y el riñón”, apunta la investigadora Gómez-Guerrero. “Los tratamientos habituales basados en el estricto control del peso, la dieta, los niveles de glucemia y la tensión arterial, aunque son efectivos, resultan todavía insuficientes pues no evitan en muchos de nuestros pacientes el riesgo de un evento cardiovascular o el deterioro de su función renal y la progresión a enfermedad renal crónica”, explica el Dr. Egido.

En este sentido, señala Gómez-Guerrero, “nuestro equipo propone un abordaje que no presenta efectos adversos en cultivos celulares y animales diabéticos, y que podría servir para retardar la progresión del daño por estrés oxidativo en las complicaciones crónicas de la diabetes”. El uso de este compuesto está protegido por una patente internacional que cubre una necesidad médica importante como son las complicaciones vasculares de la diabetes, del que ya se ha iniciado la fase de desarrollo preclínico con la intención de pasar a las primeras fases de ensayos con pacientes en un futuro.

Fuente: Jano On Line

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Un tratamiento común para la artritis reumatoide puede ser una nueva terapia eficaz para reducir los niveles de glucosa en sangre de pacientes con diabetes tipo 2, según concluye un estudio publicado en ‘Journal of Endocrinology’. El medicamento antiinflamatorio, leflunomida, redujo los niveles de glucosa en sangre y revirtió la resistencia a la insulina en modelos de ratón de diabetes tipo 2, lo que sugiere que esta terapia podría reutilizarse como un tratamiento antidiabético efectivo, particularmente adecuado para pacientes con diabetes y artritis reumatoide.

La artritis reumatoidea, que afecta aproximadamente al 1 por ciento de la población mundial, es una enfermedad autoinmune crónica que causa dolor e hinchazón en las articulaciones. El medicamento antiinflamatorio, lefluonamida, ha sido aprobado durante mucho tiempo para tratar la afección y estudios clínicos previos han observado que los pacientes que toman el medicamento tienden a presentar niveles más bajos de glucosa en sangre y que los pacientes obesos pierden peso.

La diabetes tipo 2 es un problema de salud en crecimiento, que afecta a 1 de cada 11 adultos en todo el mundo, y es causada principalmente por una dieta deficiente, la obesidad y un estilo de vida inactivo. En este trastorno metabólico, las células no responden a la hormona insulina, lo que hace que los pacientes tengan niveles altos de azúcar en la sangre que pueden derivar en complicaciones graves, como enfermedad cardiaca y problemas renales.

Además de controlar los factores del estilo de vida, muchos pacientes requieren terapia con medicamentos para corregir sus niveles de glucosa en sangre y prevenir la progresión de la enfermedad. Aunque hallazgos previos indicaron que la lefluonamida puede tener efectos antidiabéticos, los mecanismos detrás de estas observaciones nunca se habían investigado completamente, ni se había probado su eficacia como un fármaco antidiabético.

 SE DIRIGE A UNA PROTEÍNA IMPLICADA EN LA DESENSIBLIZACIÓN DEL RECEPTOR DE INSULINA
 
 En este estudio, el profesor Xuilong Xu y sus colegas del Instituto de Medicina Comparativa de la Universidad de Yangzhou, en China, investigaron los efectos del tratamiento con lefluonomida en los niveles de azúcar en la sangre de dos modelos diferentes de ratón con diabetes tipo 2. En ambos modelos, la lefluonomida no solo normalizó los niveles de glucosa en sangre, sino que también provocó que las células comenzaran a responder nuevamente a la insulina.
 “Estudiamos cómo funciona la lefluonomida a nivel molecular, y descubrimos que se dirige a una proteína implicada en la desensibilización del receptor de insulina, que es responsable de instruir a las células para que comiencen a absorber el azúcar del torrente sanguíneo”, dice el profesor Xiulong Xu. Sin embargo, la lefluonomida también actúa sobre otros objetivos moleculares en el cuerpo, lo que sugiere que se necesitan más estudios para confirmar que los efectos antidiabéticos observados son causados únicamente por el efecto de la lefluonamida sobre el receptor de la insulina, que se estudia aquí.
  “Sabemos que algunos factores inflamatorios también pueden desensibilizar el receptor de insulina, y la lefluonamida es un antiinflamatorio, por lo que es posible que controle el azúcar en la sangre en parte por su efecto antiinflamatorio”, agrega el profesor Xu, quien adelanta que a partir de ahora realizarán ensayos clínicos para evaluar si el efecto antidiabético de la lefluonamida también ocurre igual en humanos que en ratones.
Fuente: Europa Press
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Un estudio en ratones consigue eliminar una proteína de unas células del riñón que intervienen en la filtración de la sangre, lo que permitiría rebajar el azúcar en sangre a niveles menos perjudiciales.

 
La diabetes se ha convertido en un problema de salud mundial, hasta el punto de que, según algunas estimaciones, afectará a casi 600 millones de personas a lo largo de los próximos 20 años. Se trata de una enfermedad en la que la secreción de insulina, responsable de que las células capten glucosa para obtener energía, no se produce de manera correcta, por lo que los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo se mantienen demasiado altos. Una de las complicaciones más comunes de este trastorno es lo que se conoce como nefropatía diabética, una enfermedad que afecta a la capacidad de los riñones para eliminar los productos de desecho.

 

Un trabajo liderado por la Universidad de California-Davis, en Estados Unidos, en el que ha participado un grupo de investigación de departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba ha conseguido mitigar esta lesión en ratones eliminando la proteína tirosina fosfatasa 1B de un tipo celular renal. Esta célula, denominada podocito, interviene en la formación de la barrera que filtra las sustancias que se encuentran en la sangre, por lo que se constituye como una pieza fundamental en el sistema de filtración de los riñones.

Según apuntan algunos estudios recientes, la proteína tirosina fosfatasa 1B “bloquea” los sistemas celulares que reaccionan a la insulina y, por tanto, interviene en la entrada de glucosa en las células por lo que, si se consigue inhibir, el azúcar en sangre podría rebajarse a niveles menos perjudiciales.

Esta nueva investigación ha conseguido hacerlo dando un paso más allá. Mientras que estudios previos habían utilizado ratones a los que se les había inhibido o eliminado esta proteína en todo el organismo, ahora se han utilizado roedores a los que solo se les ha eliminado en los podocitos (las células con “pies” ubicadas en el riñón que intervienen en la filtración de la sangre).

Resultados esperanzadores

Los nuevos resultados, publicados en Metabolism, son prometedores. Una vez que los ratones eran sometidos a este proceso, mostraban mayor tolerancia a la glucosa y mejor sensibilidad a la insulina, por lo que se le reducían algunas de las consecuencias de la diabetes.

Una de las principales conclusiones del estudio, según apunta uno de sus autores, el catedrático de Biología Celular José Manuel Villalba, es que la proteína que han conseguido eliminar “es crucial para regular el metabolismo de la glucosa y en determinadas circunstancias, como es una situación de hiperglucemia, puede ser interesante su inhibición exclusiva en los podocitos, lo cual produce un beneficio a nivel del organismo completo”.

Por lo tanto, aunque “aún queda mucho por hacer”, reconoce el propio Villalba, la investigación podría ayudar al desarrollo de fármacos más selectivos. La mencionada proteína está presente en todo el organismo y cumple funciones importantes, por lo que si se inhibe a nivel global su efecto podría ser negativo. Sin embargo, si se consigue desarrollar un fármaco que la inhiba principalmente en estas células presentes en el riñón, podría combatirse de una forma más efectiva la enfermedad renal, una de las consecuencias más graves de la diabetes.

Fuente: Jano On Line

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Un equipo del CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) y del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), ambos en Madrid, han encontrado activadores de una posible diana terapéutica para el tratamiento de pacientes con diabetes y resistencia a la insulina.

Liderados por Antonio Zorzano, del IRB Barcelona, y Fernando Albericio, de la Universidad de Barcelona, los científicos han identificado activadores de la proteína mitocondrial Mitofusina 2 para el tratamiento contra la diabetes de tipo 2. Esta proteína se expresa a niveles anormalmente bajos en tejidos de pacientes con diabetes. “Gracias a los estudios de cribado fenotípico y estudios de validación en células humanas, se ha podido demostrar el papel de la proteína Mitofusina 2 en el desarrollo de muchas de las alteraciones asociadas a la diabetes”, explican los responsables del trabajo.

Estos estudios han sido posibles gracias a la labor de biólogos y químicos pertenecientes a distintas áreas CIBER y con experiencia en química sintética, cribado de moléculas y análisis funcional.

Dinámica mitocondrial 

Uno de los factores relevantes en la resistencia a la insulina es la aparición de disfunción mitocondrial. Estudios previos del grupo de Zorzano, han descrito que la dinámica mitocondrial, a través de Mitofusina 2, juega un papel central en el mantenimiento de la capacidad de respuesta a la insulina por parte de las células.

La investigación actual se ha centrado en la búsqueda de activadores de Mitofusina 2, “una proteína presente en todas las mitocondrias de nuestras células y que permite que éstas generen energía a partir de los nutrientes en función de las condiciones ambientales”, explica Zorzano. “Esta proteína es un regulador clave de muchas de las funciones de las mitocondrias, así como de la célula en su conjunto”, añade David Sebastián, miembro del equipo investigador. Así, una deficiencia en Mitofusina 2 conduce a la aparición de resistencia a la insulina, uno de los defectos iniciales que conducen al desarrollo de la diabetes de tipo 2.

Los investigadores concluyen que la prevención de la disminución en los niveles de Mitofusina 2 puede ser una estrategia terapéutica relevante para impedir la aparición de resistencia a la insulina en personas susceptibles o en pacientes diabéticos.

El trabajo, publicado recientemente en Cell Chemical Biology, ha contado con investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad de Extremadura, el CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER) y la University of Queensland (Australia), donde realiza su labor investigadora la primera autora del trabajo Laia Miret-Casals.

Arsenal terapéutico 

Aunque existe un amplio arsenal terapéutico de fármacos antidiabéticos orales, en ocasiones no es suficiente para mantener un tratamiento eficaz y se hace necesaria la inyección diaria de insulina.

Asimismo, el incremento alarmante de la prevalencia de la diabetes de tipo 2 (DM2) asociada a un aumento de casos de pacientes diabéticos con una resistencia a la insulina muy severa o pacientes que desarrollan la enfermedad muy pronto (antes de los 25 años), hacen que sea necesario desarrollar nuevos tratamientos que impidan la progresión de la DM2 y que permitan la implementación de la Medicina Personalizada.

Fuente: Agencia SINC ( España )

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El Alzheimer enfermedad neurodegenerativa, es decir, causada por una destrucción progresiva de las neuronas cerebrales. Una enfermedad que se corresponde con el tipo más común de demencia –constituye en torno al 60-70% de todos los casos de demencia, para un total de 30 millones de afectados en todo el planeta– y para la cual no existe cura. De hecho, aún a día de hoy no hay ningún tratamiento disponible capaz de frenar su progresión. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores de la Universidad de Lancaster (Reino Unido) han identificado un fármaco que, si bien desarrollado para tratar la diabetes tipo 2, es capaz no ya de detener la evolución del Alzheimer, sino de revertir de forma muy significativa la pérdida de memoria asociada a la enfermedad. O así sucede, cuando menos, en modelos animales –ratones.

 

Como explica Christian Holscher, director de esta investigación publicada en la revista «Brain Research», «este nuevo tratamiento resulta ciertamente prometedor para el desarrollo de nuevas terapias para los trastornos neurodegenerativos crónicos como la enfermedad de Alzheimer».

No solo para la diabetes
La diabetes tipo 2 no es solo un factor de riesgo para el desarrollo del alzhéimer, sino que se encuentra directamente implicada en la progresión de este tipo de demencia. No en vano, numerosos estudios han demostrado que la incapacidad del organismo para producir o utilizar adecuadamente la insulina se asocia a un proceso degenerativo cerebral común tanto a la diabetes tipo 2 como al alzhéimer. Además, también se ha observado una mayor resistencia a la insulina en el cerebro de los pacientes con alzhéimer. Y es que dado que la insulina es un factor de crecimiento con propiedades neuroprotectoras, la falta de sensibilidad a esta hormona podría jugar, tal y como han sugerido numerosos investigadores, un papel muy importante en el desarrollo de distintas enfermedades neurodegenerativas. Entonces, ¿es posible que los fármacos diseñados para tratar la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 puedan ser útiles frente al alzhéimer?

Para responder a esta pregunta, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– al que manipularon genéticamente para que portara algunos de los genes responsables de un tipo hereditario de alzhéimer en humanos. Así, y una vez los animales envejecieron y desarrollaron irremisiblemente la enfermedad, fueron tratados con un fármaco con actividad ‘triple agonista’ para el tratamiento de la diabetes. Más concretamente, con un fármaco en el que se combinan tres factores de crecimiento –el péptido similar al glucagón tipo 1 (GPL-1), el polipéptido inhibidor gástrico (GIP) y el glucagón– para, así, tratar de proteger la neurodegeneración cerebral desde múltiples vías. Y es que, entre otras muchas características, los cerebros de los pacientes con alzhéimer presentan una notable deficiencia en la señalización de factores de crecimiento.

Hace ya casi 15 años que no se desarrolla ningún tratamiento nuevo frente a la enfermedad de Alzheimer
Y llegados a este punto, ¿qué pasó? Pues que los ratones tratados con este fármaco para la diabetes experimentaron una mejora muy significativa en su capacidad de memorización y aprendizaje. Pero aún hay más. El fármaco también incrementó los niveles de un factor de crecimiento cerebral que preserva la funcionalidad de las neuronas; redujo la cantidad de placas de beta-amiloide en el cerebro; disminuyó tanto la inflamación crónica como el estrés oxidativo; y ralentizó significativamente la tasa de pérdida neuronal.

Como destaca Christian Holscher, «estos resultados tan prometedores demuestran la eficacia de estos fármacos con múltiples receptores que fueron originalmente desarrollados para tratar la diabetes tipo 2 pero que ya habían mostrado efectos neuroprotectores consistentes en distintas investigaciones. Y es que los estudios clínicos llevados a cabo con una versión más antigua de este tipo de fármaco ya habían mostrado resultados muy alentadores en pacientes con alzhéimer o con trastornos del estado del ánimo».

Como puntualiza Doug Brown, director de Investigación y Desarrollo de la Sociedad de Alzheimer de Reino Unido, institución que ha participado en la financiación de este estudio, «aunque los beneficios de estos fármacos con actividad triple agonista tan solo se han evidenciado en ratones, otros trabajos con fármacos ya disponibles para la diabetes como la ‘liraglutida’ han demostrado un potencial real para el tratamiento de los pacientes con alzhéimer, por lo que la continuación de este trabajo resulta absolutamente crucial».

Buscar en el botiquín
En definitiva, estos nuevos fármacos, si bien inicialmente diseñados para el abordaje de la diabetes tipo 2, podrían resultar muy útiles no solo para frenar la progresión del alzhéimer, sino incluso para recuperar, aun parcialmente, las funciones cognitivas perdidas a consecuencia de la enfermedad. Sin embargo, y evidentemente, no es lo mismo un ser humano que un ratón, por lo que primero deberá evaluarse su eficacia, y sobre todo su seguridad, en ensayos clínicos con pacientes afectados por este tipo de demencia.

Como apunta el director de la investigación, «en este trabajo hemos mostrado el potencial, ciertamente prometedor, de un nuevo fármaco para el tratamiento del alzhéimer, pero debemos llevar a cabo estudios de dosis-respuesta y realizar comparaciones directas con otros fármacos para evaluar si el nuevo tratamiento es superior a los ya existentes».

Sea como fuere, concluye Doug Brown, «necesitamos encontrar nuevas vías para abordar el alzhéimer, enfermedad para la que no se ha desarrollado ningún nuevo tratamiento en casi 15 años. Es imperativo que exploremos qué fármacos ya desarrollados para tratar otras enfermedades pueden beneficiar a los pacientes con alzhéimer y otros tipos de demencia. Este enfoque investigador podría acelerar la obtención de nuevos fármacos prometedores para la gente afectada por esta enfermedad».

Fuente:

ABC España 
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El medicamento metformina, típicamente recetado para tratar la diabetes tipo 2, evita que las células cancerosas produzcan resistencia múltiple a los medicamentos (MDR, por sus siglas en inglés) y puede revertir la MDR después de su aparición, según un estudio que se publica este miércoles en la revista ‘PLOS ONE’ de acceso abierto, por Terra Arnason, de la Universidad de Saskatchewan, Canadá, y colegas.

Estudios previos han demostrado que la metformina tiene cierta actividad antiproliferativa contra múltiples tipos de células cancerosas. Además, los estudios de metanálisis clínicos en pacientes con cáncer que ya toman metformina para tratar la diabetes han insinuado que el fármaco puede elevar su supervivencia y prevenir la aparición de nuevos tumores.

Arnason y sus colegas probaron el efecto de la metformina en la línea celular de cáncer de mama ampliamente estudiada MCF7. La metformina, detectaron, tenía un efecto antiproliferativo en MCF7, incluidas las células que eran resistentes a la doxorrubicina quimioterapéutica común. Cuando las células fueron tratadas previamente con metformina, se previno o retrasó el desarrollo de la resistencia a los medicamentos.

Además, los experimentos realizados tanto en cultivos celulares como en modelos de ratón de cáncer de mama agresivo revelaron que la metformina revirtió los marcadores proteicos asociados con la MDR después de su aparición. Estos hallazgos establecen que la metformina tiene el potencial de revertir la MDR en líneas celulares y prevenir su aparición, por lo que hay que extender el cronograma del estudio para seguir las células cancerosas durante muchos meses y determinar si el efecto de la metformina es permanente o de corta duración.

Fuente: El Economista – España

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Jueves, 16 Noviembre 2017 14:12

Usan células madres para revertir la diabetes

Investigadores del Hospital Infantil de Boston, en Estados Unidos, han revertido con éxito la diabetes tipo 1 en un modelo de ratón mediante la inyección de células madre sanguíneas tratadas para producir más de una proteína llamada PD-L1, que es deficiente en ratones (y personas) con diabetes tipo 1. Las células reprimieron la reacción autoinmune en células de ratones y humanos e invirtieron la hiperglucemia en ratones diabéticos, como se detalla en un artículo publicado este miércoles en ‘Science Translational Medicine’.

“Realmente hay una remodelación del sistema inmunológico cuando se inyectan estas células”, afirma el investigador principal del estudio, Paolo Fiorina, del Hospital Infantil de Boston. El estudio muestra que las células madre tratadas, administradas a ratones, se instalan en el páncreas donde se forman las células de los islotes. Casi todos los ratones se curaron de la diabetes a corto plazo, y un tercio mantuvo los niveles normales de azúcar en la sangre durante toda su vida. El tratamiento fue efectivo si la producción de PD-L1 se estimuló mediante terapia génica o pretratamiento con moléculas pequeñas.

Estudios previos han intentado utilizar inmunoterapias para la diabetes tipo 1, con el objetivo de frenar el ataque autoinmune en las células de los islotes del cuerpo. Estos intentos han fracasado, en parte porque las terapias no se han dirigido específicamente a la diabetes. El trasplante autólogo de médula ósea, que infunde a los pacientes sus propias células madre sanguíneas para reiniciar su sistema inmunológico, ha ayudado a algunos pacientes, pero no a todos.

“Las células madre de la sangre tienen capacidades de regulación inmunitaria, pero parece que, en ratones y humanos con diabetes, estas capacidades se ven afectadas –destaca Fiorina, de la División de Nefrología del Hospital Infantil de Boston–. Encontramos que, en la diabetes, las células madre de la sangre son defectuosas, lo que promueve la inflamación y posiblemente el inicio de la enfermedad”.

Un equipo dirigido por Fiorina y el primer autor Moufida Ben Nasr, del mismo centro hospitalario, comenzó perfilando el transcriptoma de las células madresanguíneas para descubrir qué proteínas están produciendo las células. Utilizando un chip de ADN de expresión génica, encontraron que la red de factores reguladores genéticos (microARN) que controlan la producción de PD-L1 está alterada en células madre sanguíneas de ratones diabéticos y humanos; lo cual evita la producción de PD-L1, incluso temprano en la enfermedad.

Además, detectaron que PD-L1 tiene un potente efecto antiinflamatorio en el contexto de la diabetes tipo 1. PD-L1 se conoce como una “molécula de punto de control” inmune, que se une al receptor PD-1 (molécula de muerte programada 1) en las células T inflamatorias que se activan para causar reacciones autoinmunes, lo cual hace que las células T mueran o se vuelvan anérgicas (o inactivas).

Cuando Fiorina, Ben Nasr y sus colegas introdujeron un gen saludable para PD-L1 en las células madre, utilizando un virus inofensivo como portador, las células tratadas invirtieron la diabetes en los roedores. Fiorina y sus colegas también descubrieron que podían lograr el mismo efecto al tratar las células con un “cóctel” de tres moléculas pequeñas: interferón beta, interferón gamma y ácido polinésico-policitidílico.

“Creemos que la resolución de la deficiencia de PD-L1 puede proporcionar una nueva herramienta terapéutica para la enfermedad”, dice Ben Nasr. No obstante, Se necesitarán más estudios para determinar cuánto tiempo duran los efectos de la terapia celular y con qué frecuencia se debe administrar el tratamiento. “La belleza de este enfoque es la posible ausencia de efectos adversos, ya que utilizaría las propias células de los pacientes”, dice Fiorina.

En colaboración con científicos de ‘Fate Therapeutics’ (San Diego, California, Estados Unidos), Fiorina y sus colegas están trabajando para optimizar el “cóctel” de moléculas pequeñas utilizado para modular las células madre sanguíneas. El equipo mantuvo una reunión previa a la investigación de nuevos medicamentos (IND, por sus siglas en inglés) con la agencia estadounidense del medicamento para obtener su apoyo para realizar un ensayo clínico sobre la diabetes tipo 1.

Fuente: El Economista – España

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El Día Mundial de la Diabetes, instituido por iniciativa de la Federación Internacional de la Diabetes y la OMS, se celebra el 14 de noviembre para conmemorar el aniversario del nacimiento de Frederick Banting, quien, junto con Charles Best, tuvo un papel determinante en el descubrimiento en 1922 de la insulina, hormona que permite tratar a los diabéticos y hacer su vida saludable.

Un factor común que sucede en todas partes del mundo es alto índice de pacientes con diabetes que no logra cumplir con los objetivos que propone el profesional que los atiende. Esto se debe a varios factores pero fundamentalmente a dos.

Por un lado, desde el punto de vista del tratamiento médico, por lo general es muy poco el tiempo que se dispone para una consulta médica y esto dificulta una mirada integral del tratamiento y de los resultados obtenidos. Más tiempo dedicado al paciente es mayor conocimiento del paciente lo que permitiría ajustar y personalizar el tratamiento hacia la necesidad y requerimiento de cada persona en cada momento.

Por otro lado, existe un factor sociocultural, debido a que existen muchas presiones externas al paciente, del contexto social, que aumentan la resistencia al cambio de hábitos de las personas con diabetes hacia una vida más sana, menos sedentaria y con una alimentación balanceada. Constantemente hay una invasión de alimentos y costumbres que fomentan un alto consumo de productos azucarados y una pulsión hacia el estilo de vida sedentaria.

Se estima que del 70 al 80% de las personas con diabetes bajo tratamiento no logra alcanzar los objetivos planteados por el profesional. En los últimos Congresos mundiales se ha instalado el concepto de realizar una atención médica mediante un método integral para los pacientes con diabetes que incluya una mirada nutricional, psicológica, sociológica y deportiva. La integración de las diversas ramas médicas, aporta y detecta de qué manera el paciente se desenvuelve a diario, realiza tareas, cómo se comporta con su organismo para poder reducir el impacto negativo del medio ambiente sobre la enfermedad.

Del mismo modo, ese nuevo tratamiento integral debe realizar un balance equilibrado que permita optimizar el tratamiento farmacológico e incorporar los adelantos tecnológicos que ya están disponibles e ir preparando el terreno para los próximos que ya vendrán.

Según la OMS, actualmente hay en el mundo 422 millones de personas con diabetes. En Argentina, la diabetes afecta a 1 de cada 10 personas mayores a 18 años. Para mejorar la calidad de vida de los pacientes con diabetes y evitar que estas cifras sigan una tendencia creciente es de suma relevancia que el tratamiento este acompañado por un cuerpo médico integrado y que a su vez, el paciente lleve adelante hábitos saludables.

  • Actualmente hay 442 millones de personas que padecen diabetes

  • Es la causa del 5% del total de las muertes del mundo.

  • Más del 80% de las muertes por diabetes se registran en países de ingresos bajos y medios

  • La mitad de las muertes corresponden a personas de menos de 70 años y un 55% a mujeres.

  • 80% de los pacientes tiene diabetes tipo 2. Se monitorea menos en lo global.

  • La diabetes no se cura, se mejora el medio ambiente hostil donde se desarrolla.

  • En Argentina la Diabetes afecta a 1 de cada 10 argentinos mayores de 18 años

  • 45% de subdiagnóstico. Personas que portan la enfermedad y no lo saben.

  • Un paciente con diabetes tipo 1 recibe 10 mini agresiones hacia el cuerpo por día (monitoreo + pinchazo)

 

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Martes, 31 Octubre 2017 13:48

Control de la diabetes

El tratamiento de la diabetes tipo 1 y algunos casos de diabetes tipo 2 requiere el suministro de inyecciones de insulina frecuentes o una bomba de insulina mecánica. Pero investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) y de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NC Estate), ambas en Estados Unidos, desarrollaron lo que podría ser una opción mucho más amigable para el paciente: células artificiales que liberan insulina automáticamente en el torrente sanguíneo cuando aumentan los niveles de glucosa.

Estas “células beta artificiales” (ABCs, por sus siglas en inglés) imitan las funciones de los controladores de glucosa naturales del cuerpo, las células beta secretoras de insulina del páncreas. La pérdida o disfunción de estas células causa diabetes tipo 1 y muchos casos de diabetes tipo 2. La idea es que las ABCs puedan insertarse por vía subcutánea en pacientes, reemplazándose cada pocos días, o mediante un parche cutáneo indoloro y desechable.

Según informan los investigadores en un artículo sobre su trabajo publicado este lunes en ‘Nature Chemical Biology’, una sola inyección de ABC en ratones diabéticos que carecen de células beta normalizó rápidamente los niveles de glucosa en sangre de los animales y los mantuvo normales durante hasta cinco días.

“Nuestro plan ahora es optimizar aún más y probar estas células sintéticas en animales más grandes, desarrollar un sistema de administración de parches para la piel y finalmente probarlos en personas con diabetes“, dice el investigador principal Zhen Gu, profesor en el Departamento Conjunto de Ingeniería Biomédica de UNC/NC. Gu también trabaja en la Facultad de Medicina de la UNC, la Facultad de Farmacia Eshelman de la UNC y el Centro de Atención de Diabetes de la UNC.

Al menos seis millones de personas en Estados Unidos usan insulina como tratamiento para la diabetes, ya sea mediante inyección o por una bomba mecánica. Hasta ahora, la insulina administrada en forma de píldora ha sido un desafío porque es una molécula grande que sería destruida por las enzimas digestivas y los ácidos antes de que pudiera llegar al torrente sanguíneo.

Sin embargo, el principal problema con los tratamientos de insulina actuales no es que no se puedan administrar en una píldora, sino que no pueden controlar los niveles de glucosa en sangre de manera automática y eficiente, como lo hacen las células pancreáticas que secretan insulina. Los trasplantes de células pancreáticas pueden resolver ese problema en algunos casos, pero resultan costosos, requieren células donantes que a menudo escasean y fármacos inmunosupresores y, a menudo, fallan por la destrucción de las células trasplantadas.

NIVELES NORMALES DE GLUCEMIA DURANTE CINCO DÍAS EN RATONES

Gu y sus colegas han estado investigando soluciones para el problema de la administración de insulina durante gran parte de la última década. Para este proyecto, adoptaron un enfoque particularmente ambicioso: fabricar células artificiales que, en gran medida, hacen el trabajo que realizan las células beta pancreáticas naturales.

Los ABCs de Gu se construyen con una versión simplificada de la membrana lipídica de dos capas de una célula normal. La innovación clave es lo que contienen estas células: vesículas rellenas de insulina especialmente diseñadas. Un aumento en los niveles de glucosa en sangre conduce a cambios químicos en el recubrimiento de las vesículas, lo que hace que las vesículas comiencen a fusionarse con la membrana externa de las ABCs, liberando así cargas útiles de insulina.

“Ésta es la primera demostración que utiliza un proceso de fusión de vesículas para suministrar insulina que emplea vesículas que contienen insulina como las que se encuentran en una célula beta y puede reproducir las funciones de la célula beta al detectar glucosa y responder con ‘secreción’ de insulina”, subraya el autor principal Zhaowei Chen, investigador postdoctoral en el laboratorio de Gu.

Las ABCs mostraron una respuesta rápida a los altos niveles de glucosa en pruebas de laboratorio y en ratones diabéticos sin células beta. “Los ratones pasaron de hiperglucemia a niveles normales de glucemia en una hora, y permanecieron así durante hasta cinco días después de eso”, celebra Gu.

Los ratones de control inyectados con ABC sin insulina permanecieron hiperglucémicos. Gu y sus colegas planifican más pruebas preclínicas y esperan desarrollar un método para administrar las células sin dolor a través de un parche cutáneo que pudiera simplemente reemplazarse. “Todavía se necesita mucho trabajo para optimizar este enfoque celular antes de que se intenten estudios en humanos”, reconoce el coautor John Buse, profesor distinguido de Verne S. Caviness en UNC.

También jefe de la División de Endocrinología y director del Centro de Atención a la Diabetes de UNC, añade: “Estos resultados hasta ahora son un notable y creativo primer paso hacia una nueva forma de resolver el problema de la diabetes utilizando ingeniería química en lugar de bombas mecánicas o trasplantes vivos”. Gu y su equipo también trabajan por separado en un parche cutáneo libre de células, un “parche de insulina inteligente” que detecte los niveles de glucosa en sangre y secrete insulina al torrente sanguíneo, según sea necesario.

Fuente: El Economista – España

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